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VIAJE A LA EXPERIENCIA DE LA TRUFA A VISTA DE PÁJARO

Amigos truficultores, truferos y aficionados a la trufa…. hemos tenido ocasión de grabar desde un dron algunas perspectivas de nuestras instalaciones en Torre de las Arcas, (Teruel) a vista de pájaro también vemos trufear en el monte, en plantación y el manejo del suelo que realizamos en alguna parcela que gestionamos, esperamos que os guste.

«La progresión de la plantación ha sido buena»

Alberto Burroni y Paco Mateu (Benafigos-Atzeneta, Castellón)
Plantación: Benafigos-Atzeneta (Castellón) 
Altitud: 550-600m

Año plantación: 1995
“La plantacion ya tiene 20 años aproximadamente. Inició su produción con 7 años. La progresión ha sido buena. Desde hace 8 años regamos. Mantenemos una productividad alta y estable desde hace tiempo. Toda la planta es de Cultivos Forestales.”

El Proyecto

Nuestra relación con Alberto empezó hace algo más de veinte años, cuando nos conoció en una charla que dimos en Sarrión. Alberto había adquirido una masia entre Adzaneta y Benafigos y quería plantarla de trufas. Ya en aquel momento valoro la calidad de dos orígenes de planta y plantó la finca a lo largo de dos años con encinas micorrizadas con trufa negra adquiridas en su totalidad a Cultivos Forestales.

Se trata de una plantación de unas 3,5 ha y 20 años de antigüedad, situada en un ambiente mediterráneo a una altitud de 550 m. en las estribaciones más bajas del macizo de Peñagolosa conformando bancales en terraza en el fondo de un pequeño valle. El manejo se puede considerar ejemplar dado que la persona que está a cargo de ella —Paco— es un apasionado del mundo de la trufa y ha sido buscador desde muy joven en los montes de la comarca.

Paco fue un pionero en trabajar permanentemente la zona de influencia de la raíz del árbol, es decir, aquella parte de terreno donde aparecen las trufas y mantener un pasillo verde en el centro de la calle sin trabajarlo, haciendo frontera con la parte trabajada. Cada año hacia finales de marzo o en abril efectúa un laboreo en la zona productora, mejorando la esponjosidad del suelo, favoreciendo una mejor oxigenación y conservación de la humedad, también rompiendo raíces lo que fomenta permanentemente una renovación del sistema radicular del árbol.

Durante estos años y más especialmente los diez últimos ha habido una estrecha relación con Paco con el que hemos intercambiado opiniones y puntos de vista sobre el mundo de la trufa en general y el manejo de las plantaciones en particular, naturalmente siempre con talante abierto y edificante por parte de ambos.

Estos últimos años ha decidido profundizar más en ese trabajo del suelo. Por otra parte el sustrato que prepara para los nidos no es nada convencional. Utiliza una mezcla muy elaborada a partir solo de restos vegetales, tierra, etc. lo que mejora la calidad de las trufas recogidas respecto a los sustratos de turbas. También aporta esporas al suelo cada inicio de primavera.

La finca dispone de un sondeo que alimenta una balsa desde la que se riega.

Se practica el riego con aspersores altos en momentos de necesidad, fundamentalmente en verano, recordemos que está a 550 m. y el verano es caluroso aunque es una zona con un régimen favorable de tormentas. Algunos años para paliar el calor del verano ya con las trufas formadas en el terreno se ha colocado una tela de sombreo elevada un metro sobre el suelo en la parte productiva que el sol castiga más.

Hasta el año pasado el sustrato en los nidos se ponía haciendo hoyos manualmente, durante el último año se ha diseñado un apero para aportarlo de manera más rápida.

Siempre se ha cuidado que la maquinaria utilizada para estas labores (tractores, aperos, etc.) no sea pesada con el fin de evitar apretar en exceso el suelo, tal es su nivel de exigencia en este sentido que han adquirido un viejo tractor de cadenas para que el peso de la máquina se reparta en una mayor superficie.

Se realiza una poda de mantenimiento importante cada año, abriendo los árboles de un modo similar a como se hace con el almendro, descargando la planta del centro y manteniendo el tronco limpio hasta una cierta altura. La poda aérea también se considera importante en ese permanente rejuvenecimiento de la planta huésped y en la situación concreta de esta plantación (clima suave y riego) es todavía más importante si cabe, dado que los árboles crecen mucho y se necesita mantenerlos en el tamaño conveniente para procurar un ambiente abierto en la plantación.

«Solo adquiero plantas de Cultivos Forestales»

A.S.P. (Cuenca)
Plantación: Arcos de la Sierra (Cuenca)  
Altitud: 1.009m

Año plantación: 2005
“Inicié mi plantación con plantas de 2 empresas, una de ellas Cultivos Forestales. Después de 10 años sigo plantando y solo adquiero plantas de Cultivos Forestales por los resultados que cosecho de sus primeras plantas.”

Proyecto

La explotación de A. S. actualmente tiene unas 12 hectáreas, situada en Arcos de la Sierra en la Serranía de Cuenca. La edad de las parcelas plantadas va de 1 a 10 años. Inició la primera plantación con dos orígenes de planta micorrizada, una de ellas de Cultivos Forestales, posteriormente ha ampliado en tres ocasiones más con planta de Cultivos Forestales. En alguna parcela se ha triturado la piedra para facilitar el trabajo de los perros y del buscador; también se persigue que se formen trufas más esféricas que es lo que busca el mercado en este momento.

Los marcos de plantación utilizados son variados: 5x5, 6x6, 7x6.

Los terrenos son calcáreos con textura favorable, muy indicados para el cultivo de la trufa. En los montes cercanos existen truferas naturales de trufa negra y de trufa de verano.

El suelo se trabaja desde el inicio de la plantación en todo lo ancho de la calle profundizando poco para eliminar las malas hierbas. Este trabajo puede repetirse varias veces a lo largo de la primavera o verano.

El propietario realiza nidos desde hace seis años en las plantaciones de más edad. Los nidos son agujeros que se hacen en el quemado o en el borde exterior de éste, tienen una profundidad entre 20 y 30 cm y se rellenan en parte de mezclas orgánicas con o sin esporas de trufa, la parte superior del agujero se tapa con la misma tierra. Se hacen justo después de la temporada de recogida de trufa, normalmente en abril y posteriormente se trabaja ya toda la superficie con cultivador a poca profundidad.

En la actualidad pone ya nidos a los 4 años tras plantar, momento en que ya se evidencian muchos quemados (zona desprovista de vegetación herbácea alrededor del tronco del árbol) y decide no trabajar ya el quemado a partir de ese momento.

Las encinas las mantiene a un tamaño adecuado con podas anuales a finales de marzo o abril, conformándolas en cono invertido para que lleguen bien los rayos de sol a calentar el suelo en primavera. Respecto a los quejigos la presión de poda es mayor.

La finca tiene sondeo y se riegan las plantaciones de más edad por microaspesión, ello en función de las necesidades de agua del momento ya que las tormentas de verano aunque se dan con cierta frecuencia hay años malos. El riego se ha sectorizado para poderlo hacer directamente con el caudal del pozo.

A los 5-6 años viene recogiendo las primeras trufas de un porcentaje interesante de las plantas adquiridas a Cultivos Forestales. A lo largo de estos años le hemos aconsejado la forma correcta de realizar los nidos y la proporción de trufas que le aparecen en éstos con respecto al resto del suelo es muy alta. Actualmente quiere iniciar en una parte de la finca el trabajo del suelo en la zona del quemado a cierta profundidad provocando poda de raíz e inoculación simultánea con preparado líquido de esporas.

“Gracias a Cultivos Forestales los resultados son satisfactorios”

Pedro Sánchez (Bañón, Teruel)

Plantación:Bañón (Teruel)
Altitud:
1.260 m

"Nuestra plantación de trufas "Los Llanos" consiste en pequeños parches plantados aquí y allá en el bosque, donde ha sido imposible regar. Las plantaciones están entre los 9 y 13 años de edad y gracias al hecho de que la la tierra es fresca y a la orientación de Cultivos Forestales y Micológicos sobre cómo cultivar el suelo, ciruela pasa y otro tipo de apoyo, los resultados están empezando a ser satisfactorios."

La Plantación

La plantación de trufa está ubicada en Bañón (Teruel) en 14 hectáreas extendidas sobre más de 20 campos, la cual nos da una idea de la naturaleza fragmentada de la plantación. Todas las parcelas están están situadas en lo alto de una  meseta con una altitud promedio de 1.250 metros sobre el nivel del mar; la tierra favorece al crecimiento de trufas, el suelo está frío, rocoso y calcáreo. Esto pertenece a diversos socios y es administrado por Cultivos Forestales.

La plantación se realizó en tres etapas y Cultivos Forestales suministro las plántulas. Las parcelas más antiguas tienen 13-14 años de edad, y las más jóvenes 9 años. La vegetación arbórea natural de la zona es el roble portugués, conocido aquí como rebollo o roble (también como quejigo). La plantación tiene parcelas donde la encina y quejigo se mezclan, el resto es casi exclusivamente de roble portugués, y otros son también de encina. La elección de especies forestales se hizo un poco al azar, excepto en algunas parcelas con sombra donde se plantó quejigo, mientras que la encina fue plantado en otra parcelas más soleadas. El marco de la primera plantación era de 5x4, mientras que otros son parcelas 6x4.

En los primeros 6-7 años, los pasillos entre las hileras de árboles eran labradas con el cultivador al final de la primavera, y en los dos primeros años, se llevó a cabo manualmente con azada alrededor de las plantas de semillero.

Durante un periodo de entre 7 y 13 de años, el cultivo fue se detuvo y se realizo una poda periférica en el brûlée en torno los árboles más avanzados.

Aunque ahora todas las hectáreas están gestionados conjuntamente, hubo un período en que este no era el caso y las diferentes áreas se manejaron en diferentes maneras.

En la primavera de 2013, se reanudó el labrado de la tierra con un criterio muy definido: labrar la zona de influencia de la raíz del árbol a una profundidad de unos 20-30 cm según lo permitido por la base, que es
en ocasiones muy poco profundo, y respetando el centro del corredor dejándola sin trabajar. La parte labrada se fue ampliando en los últimos años en relación con el desarrollo de las brûlées. En las parcelas donde los pasillos son de 5 metros
de ancho (que era necesario respetar ciertas densidades de plántulas para recibir la ayuda) todo el corredor se trabajó.

A través de este labrado anual, la zona donde aparecen las trufas se ahuecó hasta mejorar la filtración del agua y así conservar mejor la humedad. Las parcelas no se riegan, lo que significa que este labrado es casi obligatorio. La aireación 
y la oxigenación de esta zona también se ve favorecida a través de este trabajo. El labrado también realiza la poda de las raíces para renovar constantemente los sistemas de raíces de los árboles. Las raíces jóvenes aparecen en los cortes que son más susceptibles a formar micorrizas y producir trufas. También se hacen esfuerzos para garantizar que una mayor proporción de las trufas producidas se encuentran a mayor profundidad para que puedan resistir lo mejor posible el período de sequía estival y también verse menos afectadas por heladas.

Por este labrado del suelo, un cultivador se ha adaptado que se extiende desde el lado del tractor a fin de llegar lo más cerca posible a los árboles. Dado que no se hacen nidos, las esporas con complementos que acompañan (Matertruf líquido) se incorporan desde un tanque de 200 litros que llega a la mezcla de en el suelo a través de mangueras en cada brazo del cultivador.

Los árboles más pequeños se podan en abril para favorecer su crecimiento y el resto a finales de junio o las dos primeras semanas de julio. Las partes podadas se dejan de una de manera concentrada para formar revestimientos sobre la superficie de las brûlées como una capa de protección de la humedad del suelo. Las ramas de la poda son trituradas y se añade al suelo para la siguiente labrada.

Los árboles se mantienen cortos para favorecer ramas horizontales y evitar ramas que crecen verticalmente al suelo.

No hay productos químicos, turba, o sustratos se utilizan en la plantación; el objetivo es hacer crecer trufas de calidad que se forman y crecer en el suelo natural de la trama.

 

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