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ASISTIMOS A LA XI FERIA DE ABEJAR (SORIA)

Abejar es sinónimo de truficultura, allí esta la plantación mas grande del mundo AROTZ, y además cada año reedita una feria sobre la trufa que es muy concurrida.

Durante este próximo fin de semana 16-17 de febrero va a celebrarse una nueva edición en la que Cultivos Forestales y Micologicos va a estar presente con sus servicios y plantas para la truficultura.

Tendremos:

- Encinas (carrascas, chaparras) micorrizadas con trufa negra.

- Robles (quejigos, rebollos) micorrizados con trufa negra.

- Sustratos inoculante tipo A de trufa negra

-Sustrato completo para pozos tipo B de trufa negra

Y otros servicios relativos a la analítica de suelos y análisis de raíces en plantaciones.

- Micecardo para creación de setas naturales etc.

Programacion de la feria:

programacion feria de abejar

Os dejamos un video de ediciones anteriores de la feria de Abejar.

 

ASISTIMOS A LA FERIA DE LA TRUFA DE VERANO DE BELMONTE DE SAN JOSE (TERUEL)

Este fin de semana se celebra en Belmonte de San José, en el Bajo Aragón  la primera edición de la Feria de la Trufa de Verano. Se trata de una gran  iniciativa   dadas las grandes posibilidades que ofrece la trufa de verano para rentabilizar muchos terrenos. Cultivos Forestales y Micologicos vamos a estar presentes  con las plantas truferas tanto de trufa negra como de verano.

La trufa de verano (Tuber aestivum),  llamada también trufa blanca o trufa de San Juan es dentro de las diferentes trufas comerciales la más extendida y abundante en los montes de la península ibérica. De carácter heliofilo, se asocia  a árboles o arbustos tipo encina, coscoja, quejigo, etc. Comercialmente se cotiza menos que la negra  pero no es nada despreciable su valor (al recolector le pagan entre 30 y 100 euros/Kg aproximadamente).

Las plantaciones de esta especie de trufa se inician actualmente y pueden producir más cantidad por superficie que la “melano”. Esta especie admite más variedad de suelos y climas que su hermana la negra, este hecho puede favorecer su cultivo en numerosos terrenos. Otros  factores a destacar a su favor es que se desarrolla mucho mejor que la negra en suelos con un porcentaje de arcilla alto, no tiene una dependencia para dar cosecha de las lluvias de verano y se recoge en unos meses – de mayo a agosto-, en que no hay otras trufas frescas  en el mercado, salvo en conserva.

Sus necesidades hídricas le permiten vivir en lugares con lluvias escasas (alrededor de 300 mm) pero también en regiones húmedas, por ejemplo en encinares de la cornisa cantábrica sobre sustrato calizo con precipitaciones de 1000 mm.

Los apoyos culturales para sacar adelante su cultivo son similares en principio a los dados para la  trufa negra en relación a como trabajar el suelo y realizar la poda, en cuanto al riego no se conoce con exactitud los periodos clave,  pero parece que tienen importancia las lluvias o nieves de finales de invierno y la primavera, pero hay quien piensa  que las de otoño influyen también, sin embargo sus modestas necesidades de humedad en verano hacen factible un  cultivo sin riego en numerosas regiones.

Según Juan Andrés Oria De Rueda  (Universidad de Valladolid): “La principal ventaja de la trufa de verano se debe a su facilidad de crecimiento en terrenos secos, margosos y arcillosos, a causa de su plasticidad ecológica y mayor resistencia a las perturbaciones, sequías, etc” 

RIEGO DE LAS PLANTACIONES DE TRUFA

La trufa negra (Tuber melanosporum) ha evolucionado adaptándose a vivir en unos suelos y unas condiciones climáticas  determinadas. Aunque hay ciertas dudas y especulaciones en cuanto al conocimiento de su ciclo concreto de vida, es bien conocido y aceptado que  necesita de momentos puntuales de humedad en verano para completar bien  su ciclo vital. La experiencia nos dice que después de un verano seco, sin lluvias  y sin riego,  las truferas naturales o las plantaciones en edad de producir no  dan trufas o apenas producen.

En el ciclo biológico de la trufa aunque pueda haber detalles y aspectos concretos  desconocidos se sabe que las trufas iniciales (primordios)  se forman los meses de primavera y que en el periodo de verano (julio-septiembre) necesitan  lluvias naturales o riegos con una  periodicidad de 20 a 30 días dependiendo de la situación geográfica, altitud, tipo de suelo, etc para que un numero razonable de trufas  salve la estación seca y puedan continuar y completar su ciclo durante el otoño y el invierno (engorde y maduración).

Aunque la primavera y el inicio de verano este año,  en general, han sido favorables en precipitaciones entramos en un periodo bastante critico para la trufa si faltan o escasean las lluvias o las tormentas estos dos próximos meses.

Aunque el riego en truficultura es un tanto polémico por las experiencias negativas que se cuentan, lo cierto es que cada vez más  plantaciones instalan riegos y mejoran sensiblemente sus producciones los años secos.

Así pues no permitir periodos entre riegos (o entre lluvia y riego) de más de un mes debería ser un objetivo irrenunciable si queremos recoger trufas

Aunque cualquier sistema de riego que proporcione humedad al suelo en momentos de necesidad puede mejorar la producción de trufas, en la práctica el que mejores resultados productivos proporciona es la micro aspersión. Se trata de colocar micro aspersores generalmente en la base del árbol trufero que pulverizan el agua en la superficie del quemado durante varias horas, de este modo el agua moja uniformemente toda la superficie del quemado y penetra en el suelo a una profundidad  de 25-30 cm. Es importante cerciorarse de que la humedad alcance esa profundidad. Riegos superficiales de menos de 10 cm de profundidad pueden resultar inútiles.

Estas instalaciones de micro aspersión  se alimentan de agua desde  balsas o depósitos, también directamente desde  pozos perforados que tienen un caudal suficiente o incluso en pequeñas plantaciones puede llevarse con cubas a las que se conecta el sistema de riego dando presión con una pequeña bomba para tal fin.

Si no disponemos de instalación de riego, durante el mes de julio puede ser razonable si la parcela no es muy extensa provocar un acolchado, tapando parte del quemado con restos de poda (una poda no muy agresiva puede realizarse en el momento). Si podemos aportar agua con  cuba y regar los quemados tapados entre mitad de julio y mitad de agosto mejorara la producción si las lluvias son insuficientes o faltan.

Respecto al momento de regar siempre es aconsejable hacerlo en las horas de menor calor o por la noche y si podemos aprovechar días nublados mejorara la eficacia del riego.

Balsa donde recogen agua para luego regar la plantación. Es frecuente este tipo de balsas en plantaciones de cierta superficie.
balsa
 
La protección del suelo del quemado con ramaje de poda ayuda a mantener la humedad en verano.
plantacion sin limpiar el suelo
 
Los suelos pedregosos son un mulch  natural que evita en parte la perdida de humedad del suelo.
plantacion con aspersores
 
Instalación de micro aspersores en la base del árbol para regar el quemado. Este tipo de instalación de riego es el que predomina en las plantaciones.
plantacion con aspersores 2
 
Mariano Casas Gimeno
Cultivos Forestales y Micologicos S.L.


TRUFICULTURA

¿Qué trufas cultivar?

La trufa negra (Tuber melanosporum) y la trufa de verano (Tuber aestivum y su variedad uncinatum ) son las dos especies posibles. La  negra es la especie más cotizada y por tanto la más interesante desde un planteamiento comercial, pero también es más exigente en cuanto a necesidad de humedad en verano y requisitos del suelo. La trufa de verano  no depende tanto de las lluvias de verano, son mas influyentes las de final de invierno y primavera, y aunque su cotización es bastante inferior respecto a la trufa negra hay factores que la hacen interesante comercialmente ya que se recoge en un periodo del año distinto a la trufa negra (el mercado de la trufa  principalmente es en fresco) y que las plantaciones de trufa de verano puedan ser más productivas. Actualmente no hay tanto conocimiento y experiencia en la explotación de la trufa de verano como en la trufa negra de invierno y por lo general cuando se habla de truficultura se hace referencia al cultivo de la trufa negra (Tuber melanosporum)

El terreno

Son adecuados los suelos calizos (ph. de 7,3 a 8,5) y bien drenados, con un nivel medio de Materia Orgánica, normalmente  entre 1,5 y 4 %. En mayor o menor grado contienen caliza activa que aporta el calcio necesario para la trufa. La abundancia de piedra pequeña es un factor favorable (no imprescindible), ya que estos suelos mantienen mejor la humedad y también mejoran el aporte de calcio. El terreno conviene que tenga una profundidad mínima de unos 30 cm.

El análisis físico-químico del terreno a plantar es importante ante la  duda de su validez.

Los terrenos más indicados para cultivar trufas son parcelas agrícolas que se están trabajando actualmente con alguno de los siguientes cultivos: cereales, leguminosas,  frutales, olivos, almendros, vid, plantas hortícolas, aromáticas etc. o terrenos agrícolas que no se aprovechan  y que no  han sido invadidos  por árboles forestales tipo -pinos, encinas, robles,  coscojas, etc. En estos terrenos podemos plantar de inmediato tras la preparación del suelo.

En el caso de terrenos agrícolas en los que han crecido espontáneamente plantas forestales es necesario sacarlas y tras ello quitar en  lo posible  los restos de  raíces del suelo, posteriormente cultivar durante dos años  cereal para limpiar el suelo de posibles hongos competidores para la trufa. Hecho esto podemos plantar trufas.

Preparación del terreno

Trabajo en profundidad del suelo ( con arado, subsolador, grada, etc) y antes de plantar pasar el cultivador para dejar el terreno listo. Es interesante que entre la labor profunda del terreno y el momento de plantar pasen algunos meses para que la tierra se oxigene y las posibles lluvias mejoren la reserva de agua.

La plantación

Se planta desde principios del otoño hasta la primavera (septiembre – mayo) dependiendo del lugar. Marcos de plantación de 6×4, 7×4, 8×4 resultan interesantes de cara al número de plantas totales por hectárea (300-400 plantas) y  para  mejor realizar los trabajos del suelo a lo largo de la calle ancha.

Una vez decidido el marco de plantación y con el suelo de la parcela preparado, se trata de plantar, abriendo el hoyo y enterrando  el cepellón de la planta, finalmente conviene apretar un poco el suelo alrededor de la planta. Es frecuente realizar un alcorque en cada planta para aprovechar de forma óptima los riegos o el agua de lluvia, sobre todo los dos primeros años, que son los más críticos para la supervivencia de la planta. Es bastante común y conveniente colocar en cada planta un protector de unos 40 cm de altura para favorecer el arraigo del árbol. Estos protectores suelen dejarse entre uno y dos años, luego conviene retirarlos.

Métodos de truficultura propuestos.

Aunque se vienen practicando diferentes métodos de truficultura y todos ellos pueden ser validos, hay algunos que a la luz de los últimos trabajos publicados  y de algunas experiencias de campo, pueden  mejorar la producción en las plantaciones.

Podemos hablar de los métodos tradicionales y los métodos más nuevos tipo J.A.AD o el método Angelozzi.

a) Los métodos tradicionales.

Generalmente lo que se viene haciendo hasta ahora respecto al trabajo del suelo los primeros 4-6 años de vida de la plantación son pases de cultivador en toda la superficie durante la primavera para evitar el desarrollo excesivo de vegetación anual en las parcelas. En primaveras muy lluviosas se da un mayor número de pases. Alrededor de la planta se realiza una escarda manual varias veces desde marzo a octubre según necesidad. Estas labores de grada o cultivador profundizan por lo general poco (5-10 cm). Cuando aparecen los quemados en el suelo alrededor de las plantas, esto suele suceder hacia los 4-6 años, o bien se sigue trabajando toda la superficie del suelo (en marzo-abril) como antes, pero también hay quien decide limitar el trabajo del suelo a los pasillos centrales dejando sin trabajar las zonas que empiezan a quemar (que sería la zona de influencia de las raíces de la planta). Una tercera posibilidad sería dejar de trabajar toda la superficie pues las plantas ya con un desarrollo considerable no precisan ayuda, por otra parte la vegetación herbacea del suelo ira perdiendo vigor (los quemados se extenderán) con los años y por el contrario los árboles irán ganando presencia. Esta tercera opción puede ser más razonable en suelos con una textura franco-arenosa o arenosa.

En los últimos años  estas labores se vienen complementando con los pozos o “nidos”. Se trata de favorecer la producción  realizando a partir de los 5 años agujeros o pozos en el suelo en la superficie del quemado, allí se entierra una mezcla orgánica  con esporas de trufa  y otros aditamentos. Estos “nidos”, así llamados en el argot trufero, tienen una profundidad entre 20 y 30 cm los cuales se rellenan con la mezcla citada hasta la mitad  (1-3 litros de mezcla) y vuelve a colocarse tierra encima hasta alcanzar la superficie del suelo. Generalmente a partir del segundo año pueden ir apareciendo trufas en estos “nidos”.

La poda en los métodos tradicionales se lleva a cabo  con pequeñas intervenciones anuales por lo general a principio de primavera, pero también hay numerosos truficultores que la realizan en otros periodos del año. Se sigue generalmente la pauta de ensanchar el árbol hacia arriba (vaso) dejando el tercio inferior del árbol libre de ramas.

plantacion

Plantación adulta con poda y trabajo del suelo en toda la superficie. (Método tradicional)

b) Nuevos métodos de truficultura.

Nuevas publicaciones y experiencias de campo vienen proponiendo nuevos métodos que creemos que con el tiempo irán ganando terreno a los métodos más tradicionales.

Desde Francia con el método J.A.AD o desde Italia con el método Angelozzi así como desde experiencias propias en plantaciones españolas, nos indican  que otro modo de enfocar el trabajo del suelo puede resultar más interesante desde el punto de vista productivo.

En estos nuevos métodos se aconseja trabajar desde el primer año la zona de influencia de las raíces del árbol y no toda la superficie de la parcela. Cada año en marzo-abril ampliaremos la superficie trabajada hasta llegar al año 5-6 con tres-cinco metros trabajados a cada lado del árbol. Esta zona se seguiría trabajando cada año ( o cada 2-3 años) pero ya no ampliando. La profundidad de trabajo del suelo podría variar desde un trabajo poco profundo (5-10 cm) hasta un trabajo más profundo (20-30 cm.). Debemos respetar la misma profundidad de trabajo año tras año. Con este método se pretende realizar periódicamente una poda de raíces de modo que el sistema radicular del árbol se estimule constantemente con la formación de raíz joven  más activa en cuanto a formación de  micorrizas y por tanto de trufas. También se persigue airear y enhuequecer el suelo sin mezclar horizontes para favorecer la humedad de este y el crecimiento de las trufas. Las trufas cuanto más profundo sea el trabajo del suelo  mejor van a aguantar las inclemencias del tiempo (sequías y hielos) puesto que se formaran a mayor profundidad y estarán más protegidas.

Si la profundidad de trabajo  del suelo decidida es menor de 15 cm, podemos complementarla con la realización de “nidos” a partir de los  4-5 años. Si la profundidad es mayor convendrá aportar esporas de otra manera, podría hacerse en el momento del trabajo del suelo con un depósito y un sistema de inoculación que nos localizase las esporas  entre 15 y 25 cm de profundidad.

Cada año durante el mes de marzo, podaremos también la parte aérea del árbol, generalmente en forma de vaso que ensancha hacia arriba, también cuando los árboles van alcanzando edad se despeja mediante poda el interior del árbol para favorecer  la emisión de nuevas ramas en primavera.

Con la poda de raíz y aérea se busca un rejuvenecimiento permanente del árbol  para que mantenga una actividad fotosintética alta a lo largo de los años y un sistema radicular en constante renovación. Estos hechos a la luz de los últimos trabajos y experiencias favorecen  la mejora de la producción.

¿Qué pasa con las hierbas de la parcela? No aconsejamos utilizar herbicidas. Conviene segarlas y no matar la raíz. Los primeros años puede ser suficiente un desbroce alrededor de la planta (si no nos molesta que existan en el resto del campo), cuando se forme el quemado desbrozarlas o segarlas alrededor o a lo largo del pasillo que limita con la zona trabajada. Según la superficie de la plantación puede ser necesario mecanizarnos con  desbrozadora para el tractor.

La maquinaria y aperos más interesantes para este método de truficultura es un pequeño tractor de 25-60 CV ( del menor peso posible), un cultivador versátil con ganchos de flecha verticales o hacia atrás, desbrozadora o segadora,  trituradora de restos de poda que convendrá incorporarlos al suelo de la parcela y  un deposito preparado para inocular las esporas  al realizar el trabajo del suelo.

El orden de los trabajos y tareas en la plantación sería el siguiente (en fase productiva): Poda y aclareo de los árboles a finales de marzo, triturado de la poda sobre la misma parcela, trabajo del suelo con incorporación de esporas (finales de marzo-abril),  desbroce o siega durante la primavera de la vegetación anual. Riego sobre todo de mayo a septiembre si faltan las lluvias y finalmente recogida de trufa desde diciembre a mitad de marzo con la ayuda de un perro adiestrado.

plantacion 2

Plantación donde se trabaja solamente la zona de influencia de la raíz del árbol según los nuevos métodos comentados.

plantacion 3 pozos

El apoyo con apertura de pozos y relleno con sustrato especial para truficultura es una técnica que se puede aplicar tanto en los métodos tradicionales como en los nuevos métodos.

El riego de las plantaciones

El riego de las plantaciones en periodo productivo es casi una necesidad si queremos mantener una estabilidad en la producción.

No permitir periodos entre riegos (o entre lluvia y riego) de más de 15-20 días  de mayo a septiembre

Aunque cualquier sistema de riego que proporcione humedad al suelo en momentos de necesidad puede mejorar la producción de trufas, en la práctica el que mejores resultados productivos proporciona es la micro aspersión. Se trata de colocar micro aspersores generalmente en la base del árbol trufero que pulverizan el agua en la zona del quemado durante varias horas, de este modo el agua moja uniformemente toda la superficie  y penetra en el suelo hasta una profundidad  de 25-30 cm. Es importante cerciorarse de que la humedad alcance esa profundidad. Riegos superficiales de menos de 10 cm  pueden resultar poco efectivos.

Estas instalaciones de micro aspersión  se alimentan de agua desde  balsas o depósitos, también directamente desde  pozos perforados que tengan caudal suficiente o incluso en pequeñas plantaciones puede llevarse con cubas a las que se conecta el sistema de riego dando presión con una pequeña bomba para tal fin.

Recolección de la trufa

El periodo hábil de recogida de trufa negra va desde mitad de noviembre o principios de diciembre hasta mitad de marzo. Puede depender de la climatología del año o incluso de la legislación autonómica el que se inicie en noviembre o en diciembre. Se utilizan perros adiestrados para localizar la trufa en el suelo y conviene pasar por la plantación con una periodicidad de seis a diez días dado que la trufa va adquiriendo aroma hasta que el perro es capaz de detectarla. Ni que decir tiene que un buen perro facilita mucho el trabajo. La trufa cuando la marca el perro escarba en la vertical donde se encuentra, posteriormente el trufero con el machete reglamentario saca la trufa con cuidado y vuelve a tapar el pozo cuidadosamente con la misma tierra y en el mismo orden  que la saco. La trufa podemos conservarla en fresco antes de venderla un máximo de 10-12 días. La trufa desde el momento que se extrae del suelo empieza a perder calidad por lo que conviene venderla con rapidez.

IMPARTIMOS UN CURSO DE TRUFAS EN NUESTRA COMARCA.

Durante una semana de noviembre y otra de diciembre 013 se organizo un curso sobre trufas en la comarca Cuencas Mineras. Cultivos Forestales y Micologicos se encargo de impartirlo. Los temas versaron sobre los distintos aspectos de la trufa: Biología, ecología, plantas micorrizadas, truficultura, conservación y comercialización de trufas, etc.

Se impartieron unas 21 horas teóricas y 8 horas prácticas, con salida al laboratorio y las instalaciones de la empresa y campos cultivados con trufa. En general el mayor interés de los asistentes, 15 en total, se centro en las diferentes técnicas de cultivo aplicadas en las plantaciones de trufa.

En este enlace se hace mención también del citado curso:

http://cronicasmontalbinas.blogspot.com.es/

alumnos curso truficultura

alumnos visitando el vivero

SUSTRATOS CON ESPORAS PARA TRUFICULTURA

La truficultura es una actividad agrícola en auge que presenta un gran dinamismo en cuanto a aplicación de nuevos métodos de cultivo para mejorar los rendimientos y la calidad de las trufas.

La incorporación de esporas de trufa en la zona de la raíz del árbol trufero, bien a través de los nidos, del trabajo del suelo o mediante otro sistema, es una necesidad para mantener la presencia de micelios compatibles de ambos signos (+) y (-) que se precisan para que el hongo de la trufa pueda completar su ciclo sexual y producir trufas.

La realización de los llamados nidos es uno de esos apoyos, que aunque reciente es ya bastante común entre los truficultores y permite mejorar las producciones y conseguir una trufa más redonda y cotizada. NIDOTRUF y MATERTRUF son dos productos diferentes para las plantaciones de trufa que mejoran los rendimientos.

El trabajo del suelo en las plantaciones es algo frecuente para ahuecar  el horizonte superior y favorecer la aireación y la infiltración del agua. Según  algunos métodos de truficultura practicados  recientemente, trabajar el suelo a una cierta profundidad, justo en la zona de la raíz del árbol trufero puede mejorar el rendimiento  productivo de la plantación, en ese trabajo del suelo también se rompe raíz favoreciendo la formación de nueva raíz fina, más susceptible de formar micorrizas a partir de las esporas incorporadas. El Matertruf- P (polvo)  tiene esa finalidad, al mezclarlo con  agua nos permite incorporar las esporas de trufa y los complementos facilitadores justo en el momento que trabajamos el suelo.

         – NIDOTRUF.-  Es un sustrato completo ( con la materia organica incorporada) listo para utilizar. Ya lleva esporas de trufa y principios activos que favorece todo el proceso de micorrización y enraizamiento en el pozo.

         – MATERTRUF- S.- Ideal para reforzar la micorrización en plantaciones ya establecidas. Mezcla de perlita y vermiculita con esporas de trufa y principios activos. También se puede utilizar mezclado con la tierra ( 40-50 cc por nido) para nidos realizados con la propia tierra del suelo.

        -MATERTRUF-P.- Adecuado para inocular esporas en el suelo durante el trabajo de éste. Se disuelve en agua y se incorpora en el suelo desde un depósito o tanque que va sobre el apero de labranza, mediante conductos que lo localizan en el suelo, se adicionan también principios que favorecen el proceso de formación de micorrizas.

sustratos

 

REPORTAJE EN EL PROGRAMA “TEMPERO” DE ANTENA ARAGON

El programa de televisión de Antena  Aragón “Tempero” realizó un reportaje sobre nuestra empresa, que fue emitido el dia 08 de marzo del 2014.

A continuacion les dejamos el video para que vean dicho reportaje de Cultivos Forestales y Micologicos.

 

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