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PLANTAS DE NOGAL PARA MADERA (JUGLANS REGIA)

Les informamos que disponemos de nogales del país(Juglans regia) específicos para plantaciones de madera. Se presentan en contenedor de 2,3 litros.

Son materiales vegetales “cualificados” producidos a partir de semillas (nuez común) provenientes de un “Huerto Semillero de Progenitores de Familia” fruto del proyecto de colaboración Cultivos Forestales y Micologicos /IRTA.

El desarrollo de estos nogales en buenos suelos es igual al de los híbridos, sin embargo su madera tiene mayor calidad y es más cotizada en los mercados que la de los híbridos. También podemos complementar la producción de madera con la de nueces.

Al ser plantas en contenedor aconsejamos plantarlas en periodo vegetativo activo, durante los meses de mayo y junio siempre que vayan a parcelas con riego. De este modo no hay bajas y la planta prosigue su crecimiento convenientemente.

A continuación les dejamos el folleto sobre el nogal para madera donde pueden descargarlo.

Quedamos a su disposición por si necesitan una mayor información.

LA SELVICULTURA

La selvicultura  es el conjunto de tratamientos aplicados a una masa forestal con el propósito de lograr su perpetuación en el tiempo, siguiendo los principios de sostenibilidad y uso múltiple.

Se trata, en definitiva, de aplicar los conocimientos que se tienen sobre el funcionamiento de los ecosistemas forestales para obtener una producción continua de los mismos.

Montes de encinas productores naturales de trufa negra.

Montes de encinas salpicados con algún pino, quejigo, etc. Estos montes producen a menudo trufa negra o de verano. La estructura del monte es importante para que estas dos especies encuentren el ambiente favorable que permita su desarrollo. Una cobertura parcial del suelo favorecerá el crecimiento del micelio de la trufa.

Los hongos desempeñan un papel fundamental para el mantenimiento de los ecosistemas, realizando las siguientes funciones:

-         Intervenir en múltiples relaciones simbióticas, favoreciendo el crecimiento de las plantas principalmente en condiciones adversas.

-         Son los principales agentes descomponedores de  materia orgánica.

-         Participan en la formación de suelos.

A su vez, son un recurso natural muy importante desde el punto de vista económico. La trufa negra es un producto muy cotizado y cada vez más demandado. Esto ha llevado a una sobreexplotación de las truferas naturales, que junto con una gestión inadecuada de los montes ha provocado la desaparición de muchas truferas naturales. 

 La selvicultura permite cultivar trufas en el monte.

Este encinar tan cerrado ha perdido las condiciones de estructura favorables para que la trufa siga saliendo. Si queremos recuperar la antigua producción serán necesarias actuaciones selvicolas  tendentes a mantener una cobertura adecuada para la trufa, aun así posiblemente serán necesarias inoculaciones puntuales.

En el monte existen numerosas truferas naturales.

Estructura de un monte favorable a la producción natural de trufas.

Teniendo en cuenta todo esto, estamos en condiciones de poder aconsejar, en montes con potencialidad trufera, los trabajos y tratamientos más adecuados para recuperar la producción de trufa negra de una manera sostenible, contribuyendo así, a la regeneración de nuestros montes.

Recogiendo trufas en una trufera natural.

Poco se ha hecho por mantener el potencial productivo de trufas de muchos montes. Sin embargo el valor de estos hongos supera con creces cualquier otra producción tangible del bosque.(madera, caza, etc.)

Apoyos y Servicios que desde Cultivos Forestales y Micologicos ofrecemos a propietarios de montes, ayuntamientos, comunidades forestales, etc

    A) Evaluación y consejo de cara a inoculaciones en árbol adulto. Existen masas forestales de encinas, quejigos, masas mixtas que habiendo producido trufas, se han perdido  o están en declive. Podemos realizar actuaciones selvicolas combinadas o no con inoculaciones puntuales que pueden mejorar sensiblemente la producción del monte. Otros montes aún teniendo condiciones de suelo y clima favorables para la trufa nunca han producido, aquí con inoculaciones y actuaciones de sevicultura trufera también sería posible conseguir dar un valor al bosque que de otro modo dificilmente se consigue. 

    B) Podemos proporcionar sustratos inoculantes o productivos con esporas de trufa incorporadas para favorecer lo expuesto en el aprtado anterior.

TRUFICULTURA - LA PLANTACIÓN Y LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA

Pretendemos con este artículo dar unas pautas claras para sacar la planta adelante tras la plantación, también algunos consejos en relación a la preparación de la parcela y la plantación propiamente dicha.

-         Previo a la plantación

-       La  plantación propiamente dicha

-         El protector

-         Los tres primeros años

Previo a la plantación

El análisis físico-químico de una muestra de tierra de la parcela a plantar es necesario prácticamente en todas las ocasiones (ver en esta sección como recoger adecuadamente la muestra en “Estudio previo. Análisis de suelo”). Aún en la seguridad de que el terreno sea válido, conocer por ejemplo la textura del suelo nos puede ayudar en la elección de la especie forestal a utilizar como soporte de la trufa. Dentro de una misma parcela podemos encontrarnos con relativa frecuencia tipos de terrenos diferentes (composición química y textura diferentes). La experiencia de todos los años que llevamos trabajando en truficultura nos indica que la encina (especie forestal más utilizada) no conviene en suelos arcillosos, son suelos más o menos compactos donde la aireación no es óptima y la encina se resiente en su desarrollo. Para estos suelos será interesante la utilización del roble carrasqueño, también llamado quejigo. El roble-quejigo presenta una mayor plasticidad en relación con las posibles texturas del suelo.

En un análisis para truficultura convendrá conocer los siguientes parámetros (PH, Materia Orgánica, Textura, Carbonatos, Caliza activa, Nitrógeno, C/N).

En función de los resultados del análisis es posible que convenga algún tipo de actuación sobre el terreno, no es lo común, pero a veces un PH algo bajo puede precisar de alguna enmienda calcárea, una relación C/N excesivamente alta de un trabajo del suelo para favorecer la evolución de la materia orgánica, etc. Actualmente también se está observando que un  PH alto del suelo, por encima de 8.2, puede dificultar el inicio de la producción, aunque la trufa este bien instalada y forme buenos quemados. En este caso una pequeña acidificación del medio (con azufre por ejemplo) puede dar buenos resultados. Mejor todavía es la apertura de pozos enterrando una mezcla de materia orgánica con un PH en torno a 7- 7.5 (ver “Un microclima para la trufa” en esta misma sección).

Si el terreno a plantar es un terreno forestal debemos respetar un periodo conveniente de uno o dos años (retirar la masa forestal, labrar o desfondar y sembrar una o dos cosechas de cereal), con esta medida pretendemos limpiar el suelo de posibles propagulos de otros hongos (esporas, micorrizas, micelios, etc)  que podrían instalarse en la raíz de las plántulas micorrizadas, sustituyendo las micorrizas de trufa.

Si el terreno a plantar está rodeado de bosque y las raíces de los árboles entran dentro de nuestra parcela será necesario minimizar al máximo la influencia de estas raíces sobre nuestro terreno. Podemos realizar un subsolado profundo en todo el margen de la parcela para romper raíces, repitiendo esta operación cada dos o tres años, el mayor inconveniente no es que puedan competir por la humedad del suelo con las jóvenes plantas de trufa, que lo hacen, sino que puedan trasladar micorrizas de otros hongos naturales del entorno, distintos a la trufa, a las raíces de las plantas truferas. También puede suceder lo contrario, es decir, que estos árboles adultos adquieran las micorrizas de trufa desde los jóvenes árboles plantados y produzcan trufas, pero arriesgarnos a que esta posibilidad suceda no parece lo conveniente.

Si es un terreno agrícola (cereal, leguminosas, frutales, olivos, vid, etc) no es necesario realizar un cultivo intermedio para minimizar o eliminar en lo posible la flora fúngica del medio.

La preparación previa a la plantación conlleva un trabajo profundo del suelo (arado, discos, subsolador, etc), podremos en caso de utilizar el subsolador dar un segundo pase cruzado. Esta labor conviene realizarla algún mes previo a la plantación. Por ejemplo si la plantación se hace en otoño, la primavera o el verano anterior sería un buen momento para darla, y si es a salidas de invierno o primavera, el otoño o el invierno anterior. Antes de plantar, un pase o dos de cultivador dejaran el terreno preparado para recibir las plantas.

Los primeros años de vida de la plantación de trufa son los más importantes.

Hay situaciones que se plantea la duda de respetar plantas adultas existentes en la parcela, en este caso estaba claro lo que convenía ya que la encina adulta en cuestión  produce trufas.

Una buena preparación del terreno es indispensable para el cultivo de la trufa.

La preparación del terreno (laboreo profundo y pase de cultivador) es lo común y conveniente previo a plantar.

La plantación propiamente dicha.

Previamente a plantar debemos tener claro qué marco de plantación vamos a hacer, es decir, que distancia vamos a guardar entre plantas en las filas y entre una fila y otra. No existe el marco ideal, sea el que sea habrá  puntos más favorables y otros no tanto. Es importante poder pasar con el tractor entre las filas o incluso  en ambos sentidos, por lo que las distancias entre las plantas deben permitirlo.

Se pueden utilizar marcos reales, son aquellos que ambas distancias son iguales, (4 x 4, 5 x 5, 6 x 6, incluso 7 x 7), la utilización de estos marcos facilita mucho el trabajo cruzado del suelo con tractor. Marcos al tresbolillo, se trata de plantar una fila y la siguiente iniciarla situando la primera planta en el centro geométrico de las dos primeras de la anterior fila. Lógicamente todas las plantas de la nueva fila quedaran situadas en la misma posición (intermediadas) con respecto a la fila anterior, la siguiente fila tendrá la misma situación con respecto a la anterior, etc. Con el tresbolillo se consigue una óptima utilización del terreno. Últimamente se vienen utilizando, con buen criterio, marcos que ensanchan más las calles y se acercan más las plantas dentro de la fila, por ejemplo 6 x 4,  7 x 3, 7 x 4, 8 x 3, etc. La finalidad de esta distribución es favorecer una más temprana entrada en producción y una buena insolación de las calles.

Plantación de árboles micorrizados para el cultivo de la trufa.

El trabajo de la calles entre filas es lo recomendable durante los 4-6 años. En esta plantación la distancia entre plantas dentro de la fila es de unos 2 metros, por lo que solo se trabajan las calles entre filas.

Para favorecer la insolación orientaremos la fila en sentido norte-sur, siempre que la forma de la parcela lo permita. Una mayor densidad de plantas de partida favorece una implantación más rápida del hongo en el suelo, lo que puede permitir alcanzar  antes una masa crítica de micelio que provoque un inicio de la producción más temprana. De este modo, partir de una densidad alta de plantas siempre es favorable para adelantar la producción, sin embargo el coste inicial de la plantación será mayor. En este planteamiento debemos preveer una poda adecuada, incluso a una cierta edad no descartar la posibilidad de eliminar pies de la plantación para mantener los espacios abiertos y una buena insolación del suelo de la trufera, exigencia necesaria para esta especie. Un marco amplio conlleva menor inversión de inicio, y una menor poda, por el contrario la producción inicial será menor y llegara más tarde.

Densidades entre 250 y 400 plantas/ha es bastante frecuente realizar. Densidades mayores pueden ser muy interesantes  (por ej. 400-800 plantas/ha) de cara a una pronta producción y a un mayor rendimiento inicial, sin embargo, no suelen realizarse por el coste inicial de la plantación.

Decidido el marco de plantación, conviene marcar la ubicación exacta de las plantas (palos, hierros, cañas, yeso, spray, etc) y disponernos a realizar la plantación propiamente dicha. La planta, salvo excepciones, la presentamos en un cartucho de plástico de 450 cc,  que se despliega sin producir ningún daño al cepellón ni a las raíces. Es suficiente en el momento de plantar realizar un hoyo en la tierra trabajada que permita introducir el cepellón completamente y a continuación envolverlo con tierra, es importante que el cepellón quede completamente enterrado. Suele pisarse alrededor de la planta para compactar y cerrar los poros del suelo y realizar un pequeño alcorque que nos facilite la retención de agua. Siempre es interesante regar al plantar, incluso aunque haya buena sazón en el terreno, pues un riego de unos cinco litros por planta favorece la compactación del terreno con el cepellón. No es necesario hacerlo inmediatamente tras plantar, podemos esperar un plazo razonable de ocho-diez días y si nos llueve en este tiempo nos excusaremos el trabajo de regar.

Las épocas favorables para realizar la plantación van desde octubre a mayo, incluidos ambos meses. Pensemos que se trata de una planta con cepellón y que más que plantar lo que hacemos es trasplantar del envase al terreno definitivo. El momento más o menos favorable dependerá del lugar (altitud, riesgo mayor o menor de hielos fuertes en las fechas de la plantación, la humedad del terreno, la disponibilidad de tiempo si la realizamos nosotros mismos, etc). Las plantaciones de otoño temprano, octubre y noviembre, por lo general van mejor (tienen menos bajas a igualdad de apoyo) que las realizadas a principios de primavera. No obstante en ubicaciones de la plantación por encima de los 1000-1100 m, hay quien prefiere plantar a partir de febrero por las posibles heladas severas del invierno, no obstante, la experiencia nos dice que salvo plantaciones por encima de los 1200 m, utilizando el protector (protege la planta en invierno y genera un ambiente más favorable en verano) el porcentaje de arraigo es muy bueno en plantaciones realizadas en otoño.

En situaciones de altitud media (600-1000 m) las plantaciones de otoño con protector van muy bien. A menor altitud y menor riesgo de fuertes heladas es más favorable la plantación del otoño. Una planta puesta entre el 15 de octubre y mitad de diciembre, inicia el crecimiento de la raíz antes de que lleguen los posibles fríos fuertes del invierno, por lo que el primer verano, periodo critico para la joven planta, estará mas asentada en el terreno y por tanto con más posibilidades de salir airosa de los calores y las sequías del estío.

El protector

Se trata por lo general de un tubo cilíndrico de plástico abierto por ambos extremos que colocamos una vez que la planta se ha puesto en campo, quedando ésta en el interior de dicho tubo. En invierno la protege de los fríos y en verano amortigua el efecto del calor, generándose un ambiente más favorable para la planta en su interior. 

No  todos tienen la misma incidencia favorable sobre la planta micorrizada, creemos que el protector conviene que sea de una altura determinada, no más de 40 cm, y mantenerlo en campo aproximadamente un año, máximo año y medio,  tras realizar la plantación. Si hemos plantado en otoño podemos retirarlo hacia octubre del año siguiente, nos interesa que la planta pase el próximo invierno sin el protector, pero es importante sacarlo previamente para que la planta vaya adaptándose paulatinamente al frío, si decidimos mantenerlo no debería ser hasta más allá de marzo-abril. Si plantamos en febrero-abril podemos retirarlo la primavera siguiente, por ejemplo en abril del siguiente año, también antes de la llegada del verano, o como muy tarde octubre.  La función del protector como su nombre indica es proteger la planta para favorecer su arraigo. Siempre hay alguna planta que queda pequeña o que inicia más tardíamente el crecimiento, puede ser interesante en este caso dejar una año más el protector, si aún así no desarrolla convenientemente podemos plantearnos  sustituirla.

Protectores utilizados para proteger el árbol micorrizado en los primeros años.

El protector es un buen apoyo para el arraigo de la joven planta. Tanto protege del frió en invierno como del calor en verano, su uso se justifica un año máximo dos.

El protector que proporcionamos  con la planta, tiene unas características  determinadas, seleccionadas  tras el uso y observación de diferentes modelos, en los que no solo hemos valorado la supervivencia y el desarrollo de la planta, sino también factores que pueden afectar al mantenimiento de las micorrizas de trufa en la raíz de la planta.

Los tres primeros años de la plantación

La plantación ya está realizada, ahora tenemos por delante la tarea de cuidar convenientemente la planta, inicialmente para que arraigue y seguidamente para que inicie un desarrollo equilibrado con el fin de que produzca trufas lo más rápidamente posible. Podríamos estar hablando de una primera fase  inicial de unos tres años, y es muy  importante empezar bien la andadura de la plantación.

El primer año, y en concreto el primer verano, será con creces el que más atención necesita la planta. Las lluvias de primavera favorecerán, sin duda, la salida de hierbas, según la necesidad de cada caso, habrá que hacer escardas alrededor de la joven planta para eliminar la competencia con la planta. Esta tarea la realizaremos las veces que sea necesario de forma manual (de una a tres veces es lo común), con una azada pequeña. Mantener limpio de hierbas el entorno inmediato de la planta es muy importante en estos primeros meses. Llegado el verano será el momento de vigilar la posible necesidad de riego, por lo general también de uno a tres riegos suelen precisar, dependiendo de las lluvias o tormentas que puedan presentarse. El verano es el periodo más crítico para la plantación que hemos realizado los meses anteriores, sin duda, vigilar desde principios de julio hasta mitad de septiembre y regar si lo consideramos necesario será el apoyo más importante en este periodo. Según la naturaleza del suelo, tras las lluvias o los riegos, al secarse la capa superficial puede formar una costra que impide una buena aireación del suelo, debemos romper esta costra con una azada o similar, podemos hacerlo los días siguientes a las lluvias o el riego. El riego lo localizaremos en la base del protector, incluso es común localizar el agua dentro del protector, normalmente a cada planta se le hace un pequeño alcorque que retiene el agua  de riego, inclusive la de la lluvia natural. En cada riego podemos emplear entre cinco y diez litros de agua por planta. Al poner el protector es interesante aportar tierra desde fuera contra el protector, creando un pequeño montículo contra el protector, si hacemos esto, el alcorque de cada planta deberá ser un poco mayor.

A lo largo de estos primeros meses es común que se pase durante la primavera el cultivador o grada entre filas para impedir que los pasillos se llenen de hierba, es factible realizarlo varias veces dependiendo de la necesidad de cada caso, otra opción que parece más interesante es cortar la hierba con una segadora, pero esto solo es practicable si es un suelo sin piedras, caso poco común en truficultura. Con frecuencia se plantea la duda de pasar el cultivador en las calles o segar la hierba. En los siguientes casos creemos que puede ser muy interesante segar la hierba, dejando que se vaya descomponiendo sobre el suelo:

-         Si tenemos un déficit de materia orgánica en el suelo.

-         Si la relación C/N es baja, el aporte de materia orgánica favorecerá que aumente este cociente.

-         Es común tener suelos con PH por encima de 8,2 que conllevan tasas de carbonatos y caliza activa altos, y que según los últimos trabajos de investigación,  pueden dificultar que se inicie la producción de trufas, al impedir que se formen los primordios en los primeros estadios de su ciclo por falta de discontinuidades en el PH del suelo. En este caso el aporte de la hierba segada favorecerá la incorporación de materia orgánica a los primeros horizontes del suelo, el descenso de PH y la producción de trufas.

-         En los suelos compactados (texturas arcillosas o  muy limosas), pobres de vida edáfica, también será interesante segar la hierba, permitiendo un empradizamiento, lo que favorecerá la vida edáfica y la aireación de los horizontes superficiales.

  ¿Cuándo no será interesante segar la hierba?, por ejemplo cuando tengamos una parcela con una relación C/N alta,  por encima de 15-20 y con una tasa de materia orgánica alta, entonces lo conveniente será trabajar el suelo para airearlo, favoreciendo la evolución de la materia orgánica, para llevar la relación C/N a valores más bajos favorables a la trufa negra.

También se ha observado que en parcelas donde se trabaja el suelo las trufas se producen más profundas, con lo que puede ser interesante trabajar el suelo superficialmente en localizaciones de mayor altitud, para minimizar el riesgo de que las heladas afecten a las trufas. También es cierto que en el presente artículo nos estamos refiriendo a los tres primeros años de vida de la plantación, y que también es una opción razonable dejar de trabajar el suelo a partir de los tres o cuatro años de vida de la plantación, en función del análisis físico-químico de la parcela. En cualquier caso el trabajo del suelo siempre será superficial, máximo 15-20 cm de profundidad con cultivador o grada, y si trabajamos en años posteriores la trufera y lo hacemos sobre los quemados la profundidad aún será menor, máximo 10 cm.

Como vemos una vez más es importante conocer el análisis del suelo para actuar con más criterio en relación a la conveniencia de trabajar el suelo, segar la hierba, etc. Aunque sea común trabajarlo los tres primeros años, deberá ser a partir de esta edad cuando, según los valores que nos marque el análisis en PH, MO, C/N o Textura,  valoremos la opción de seguir trabajando el suelo o de segar la hierba. Todavía debemos  continuar manteniendo la base de las plantas truferas libres de malas hierbas y cada vez iremos ampliando más esta superficie limpia, ya que la raíz ocupara más terreno, puede ser razonable hacerlo hasta los cinco años, o hasta que observemos que la planta empieza a quemar.

Volviendo otra vez al cuidado de las plantas, si hacia finales de septiembre u octubre se da sequía fuerte daremos un último riego. Llegado mitad de octubre puede ser ya el momento adecuado de plantearnos reponer las faltas habidas en la plantación.

En la próxima primavera vigilaremos el entorno inmediato de las plantas para realizar las escardas que precisen. Con respecto al trabajo en las calles y entre filas actuaremos según hayamos decidido teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente.

En el segundo verano vigilaremos la humedad del suelo, es muy importante tener el entorno inmediato de la planta limpio de malas hierbas y romper la costra que se forma tras las lluvias o el riego. En este momento la planta ya tiene mucha más defensa que el año anterior y solo regaremos en caso sequía fuerte. Otra cosa diferente serán las plantas que hayamos podido reponer, a estas les prestaremos especial atención con el riego.

La tercera primavera seguiremos la pauta establecida los años anteriores respecto al trabajo o no del suelo. Vigilaremos mantener limpio de malas hierbas el entorno de las plantas, deberemos aumentar la superficie trabajada alrededor de la planta, pues la raíz irá ampliando el terreno invadido, romperemos la costra del suelo junto a las plantas, cuando se forme. El riego durante el tercer verano, si se realiza debería ser algo excepcional, vigilaremos de cerca con el riego las plantas repuestas el primer año.

Plantación de árboles micorrizados para cultivar trufa negra.

Plantación de 2-3 años convenientemente trabajada.

Resumiendo lo dicho, respecto al cuidado de las plantas, estos tres primeros años:

-         Riego: Vigilarlo especialmente el primer verano, es  un momento crítico en la supervivencia de la planta, pueden ser necesarios hasta tres o cuatro riegos de junio a octubre. El segundo año vigilaremos su posible necesidad, pero lo primordial será mantener limpio de malas hierbas el entorno de la planta y no regar salvo necesidad imperiosa, el tercer año será algo excepcional. Cuidado con la planta repuesta el primer año.

-         Protectores: No debemos tenerlos más de un año y medio.

-         Malas hierbas: El entorno inmediato de las plantas hay que tenerlo limpio, la primavera y principios de verano será la época en que más deberemos vigilar esta circunstancia, realizando las escardas necesarias alrededor de la joven planta. No permitir que se forme costra en la superficie del suelo tras las lluvias o los riegos. Respecto a las hierbas de los pasillos decidiremos trabajar el suelo o segar en función de lo expuesto anteriormente.

Con todo lo comentado en el presente escrito pretendemos dar una pauta clara de lo que conviene hacer en relación a la plantación y a los primeros años de vida de la misma. El actuar acertadamente con los trabajos y apoyos en esta fase inicial influye muy favorablemente en las siguientes etapas de la vida de la plantación, adelantando la recogida de trufas en el tiempo e incrementando las trufas producidas.

PLANTAS CON GARANTÍA

Una buena micorrización es condición sine quanon  para el éxito productivo de la plantación (uno de los pilares que representa el éxito)

Cultivo de trufas y setas en las instalaciones de Cultivos Forestales.

Normalmente hacia finales de septiembre y lo largo del mes de octubre ya iniciamos el control de los lotes para valorar el estado de micorrización.

¿Qué es una planta bien micorrizada?

            Abundancia de micorrizas de trufa negra y ausencia de contaminantes.

Para ello hay que asegurar el inóculo, que sea exclusivamente de T.melanosporum y evitar al máximo los contaminantes.

El proceso de micorrización y las precauciones para producir una planta de calidad es el siguiente:

Acopio de trufas en el momento adecuado y de orígenes distintos, lavado de las mismas para evitar la introducción de algún contaminante, y revisión en el laboratorio carpóforo por carpóforo por biólogos de la empresa en el momento de procesar la trufa, para asegurar la especie, este paso es muy importante para evitar la introducción de especies no deseadas.

Trufas recogidas en uno de los cultivos. 

Análisis de la solución esporal en el laboratorio antes de su utilización para la inoculación, para comprobar el adecuado estado de las esporas.

Desinfección de la bellota para eliminar contaminantes antes de la siembra.

Producción del sustrato para ello previamente se esterilizan los distintos componentes con vapor de agua a 100ºC, para destruir cualquier foco de contaminantes hongos, semillas,….

La elección de los componentes para la elaboración del sustrato y su proporción es con el fin de conseguir una mezcla  con  una textura y un pH muy favorables para la formación de micorrizas de T.melanosporum.

            Tras casi 20 años trabajando en la micorrización de trufa negra hemos establecido un método  que nos permite una micorrización de calidad en todo el lote, las plantas presentan abundantes micorrizas y ausencia de contaminantes, ya a principios de octubre, en plantas inoculadas en la primavera anterior.

            La calidad de la micorrización implica abundancia de micorrizas de trufa negra y ausencia de contaminantes (otras micorrizas que posteriormente en campo fuesen competidoras de la trufa)

 Analizando las raices micorrizadas en el laboratorio. Detalle al microscopio de raices micorrizadas con trufa. 
Hay que valorar la cantidad de micorrizas que tiene la raíz. La abundancia de micorrizas en la raíz es lo deseable pero hay que verificar su identidad.

Una vez realizado todo el proceso de la micorrización  para asegurar nuestros resultados  se realizan 2 controles internos:

-         El primero: análisis de todos los lotes previo a la comercialización

-         El segundo: análisis antes de enviar cualquier planta a los clientes

   Árbol con las raices micorrizadas preparadas para su cultivo.
Una vez se ha valorado la mayor o menor presencia de micorrizas en la raíz hay que verificar en el microscopio que se trata de micorrizas de trufa negra. Una raíz bien desarrollada es necesaria para que pueda existir una abundante micorrización.



CULTIVOS FORESTALES Y MICOLÓGICOS. UN LARGO CAMINO RECORRIDO EN LA MICORRIZACIÓN CON TRUFA

Cultivos Forestales y Micologicos  ha ido de la mano de la truficultura en España casi desde sus inicios, podemos decir que somos en parte culpables de la pujanza y el buen desarrollo que actualmente tiene el cultivo de la trufa en algunas provincias del centro y del norte de España. La primera planta comercializada fue a finales del año 1991, desde entonces y hasta la actualidad numerosos truficultores han confiado en nosotros. Anteriormente el promotor y director  de la empresa, Mariano Casas, biólogo de formación, había colaborado con Truficultur S.A, primera empresa que comercializo planta micorrizada en España durante la segunda mitad de los años ochenta. Lo cierto es que los primeros inicios de la truficultura no fueron acertados, la planta comercializada en los ochenta por alguna empresa nacional y  algún que otro vivero francés e italiano, por lo general, dejaba bastante que desear en cuanto a la calidad de la micorrización, de modo que las primeras plantaciones que deberían haber servido de ejemplo para animar con sus primeros resultados a nuevas iniciativas, decepcionaron.

Instalaciones de Cultivos Forestales para el crecimiento de las plantas micorrizadas.

Las primeras instalaciones datan de 1990.

Cultivar trufas negras como negocio.Cultiva trufa negra. Cultiva oro en la tierra.

Algunos de los folletos que hemos utilizado y repartido en ferias a lo largo de todos estos años para promover el cultivo de la trufa negra.

Pasos para implementar una plantación de trufa.

Folleto explicativo de los pasos necesarios para la instalción de una plantación trufera.

Los primeros años de andadura de Cultivos Forestales y Micologicos, entonces Micotec (Técnicas de Micología Aplicada), no fueron fáciles, en parte, por la falta de producción de esas primeras plantaciones, y también por la escasa disposición al cambio en el ámbito agrario y rural con una cultura agrícola anclada en el cultivo del cereal y las ayudas , además la trufa  era una gran desconocida y aquellos que habían oído hablar algo de ella la asociaban al monte, al misterio y …casi a la magia, ¡ como para intentar cultivarla!. Con ese panorama promovimos charlas, empezamos a asistir a ferias, convocamos reuniones, cursos, etc, para animar a decidirse a los escasos interesados de aquella época. En provincias como Teruel, paradigma de la truficultura hoy en España, ya se contaba entonces con las ayudas que Diputación Provincial otorgaba, lo cual fue un importante aliciente para impulsar aquellas primeras plantaciones.

Plantación iniciada al inicio de los años 90 y que actualmente da excelentes rendimientos, “el quemado” producido por la trufa se extiende prácticamente a toda la superficie del suelo. Como se observa el suelo es muy pedregoso característica favorable para la trufa.

Todos estos años, sin duda, nos dan una experiencia acumulada, un bagaje de conocimientos que ponemos con ilusión al servicio de todos nuestros clientes. De esos pilares, sobre los que siempre hemos comentado que se apoyaba la truficultura - suelo, clima, planta y apoyos culturales- cada vez son más los detalles que se van conociendo para poder afrontar con garantías de éxito un proyecto de plantación.

Últimamente se vienen organizando visitas demostrativas a plantaciones en producción donde puede parecer que el hecho de que se vea sacar trufas es condición suficiente para que la truficultura ( de trufa negra) pueda plantearse con éxito en cualquier suelo y lugar solo porqué la planta que vamos a adquirir está muy bien preparada según se argumenta por parte del vendedor, sin embargo no es así, en el éxito final de una plantación intervienen junto a la planta otros factores importantes que no se pueden soslayar. En esas demostraciones, tampoco se habla por lo general, de ciertas prácticas culturales que pueden mejorar sensiblemente la producción.

Análisis de raices micorrizadas con trufa en el laboratorio.

La observación de muestras de raíces en laboratorio es fundamental para valorar la calidad de la micorrización de las plantas que producimos, como para examinar raíces recogidas en plantaciones de diferentes edades.

Si ya de por si cualquier cultivo agrícola requiere de unos conocimientos y “un saber hacer” para llevarlo a buen puerto, en el caso de la trufa,  esta faceta presenta dificultades añadidas al tener que respetar un equilibrio entre dos seres vivos, planta y hongo. Por tanto los aspectos anteriormente mencionados que afectan de manera importante al éxito de la explotación deben ser convenientemente valorados. En el caso del suelo, ante la más mínima duda de su validez, será necesario un completo análisis físico-químico y una correcta interpretación de los datos de cara a valorar las posibilidades de la trufa. Una planta de calidad siempre es fundamental. Los apoyos al cultivo vendrán definidos por la localización de la plantación, el tipo de suelo ( análisis), el clima del lugar, etc, difícilmente es trasladable todo lo que va bien en una plantación a otra plantación.

Un análisis del terreno es fundamental para una buena plantación de trufa negra.

El servicio de análisis de suelo para la truficultura lo consideramos fundamental como apoyo a muchos agricultores que se preguntan si sus tierras servirán para cultivar trufas.

En Cultivos Forestales y Micologicos para poder aconsejar antes y después de la plantación y proporcionar una planta con una micorrización de calidad, instalamos un laboratorio dónde se analiza la tierra para la realización de nuevas plantaciones, se valora la calidad del inoculo previo a la micorrización de la planta, se realiza un exhaustivo control de la micorrización en los  plantones antes de ser comercializados, analizamos raíces recogidas en plantaciones de distintas edades, y en ocasiones también clasificamos carpóforos que nos hacen llegar personas del ámbito de la trufa, entre otras labores. 

Laboratorio para el cultivo de setas y trufas.

El laboratorio nos sirve para realizar análisis de suelos para la truficultura, controlar la calidad de las plantas micorrizadas, y analizar raíces recogidas en campo.

A lo largo de todos estos años hemos visitado un importante número de fincas que posteriormente muchas de ellas se han plantado, analizado cientos de muestras de suelos para valorar la viabilidad de la trufa y cuando hemos visto dificultades serias para el éxito de la plantación lo hemos dicho sin ambages, hemos examinado una importante cantidad  de raíces recogidas en  plantaciones principalmente de clientes, pero también de truficultores no clientes que nos han solicitado este servicio que ofrecemos, hemos visitado numerosas plantaciones de diferentes edades, unas produciendo, otras no, y también, como no podía ser de otro modo, dada nuestra ocupación  hemos aconsejado a muchas personas que se  confiaron a nosotros…… y lo que es más importante, con un talante abierto y receptivo hemos observado, escuchado las opiniones de truferos de toda la vida, de expertos truficultores, asistido y participado en foros científicos, leído detenidamente las muchas publicaciones existentes sobre la trufa, comentado y contrastado con personas del ámbito de la trufa ciertas practicas culturales, etc … en definitiva una labor continuada de autoformación para después poder dar el consejo más acertado. A pesar de todo ello, en ocasiones, el tiempo nos demostro que nos equivocamos, pero el reconocimiento del error nos ha permitido cambiar y mejorar nuestro punto de vista al respecto para poder trasladarlo al ámbito del truficultor.

Recogida de raices micorrizadas para su posterior análisis en el laboratorio.

La correcta recogida de raíces en campo y su manipulación y conservación hasta llegar al laboratorio conviene que sea la adecuada para poder obtener la máxima información.

En cuanto a la planta micorrizada cuando en una plantación ha habido un porcentaje de bajas superior  al normal, siempre que fue achacable a la planta, hemos respondido reponiendo la planta.

Instalaciones actuales de Cultivos Forestales.

Vista de las instalaciones actuales.

PLANTAS MICORRIZADAS

¿Qué es una planta micorrizada?

Una planta micorrizada es la simbiosis entre un vegetal y un hongo.Esta asociación es lo normal en los vegetales y es frecuente en la naturaleza incluso que diferentes hongos se asocien (micorricen) a la vez con la misma planta,  este hecho es bastante común en los árboles forestales. La palabra “micorriza” hace referencia a hongo (mico) y a raíz (riza) y etimológicamente proviene del griego. La simbiosis entre plantas y hongos es lo normal en la naturaleza, las plantas marinas no habrían podido colonizar la tierra hace millones de años si previamente no hubiesen existido ya los hongos en  tierra firme, es más, cuando un bosque va ganando terreno hay una avanzadilla previa de algunos hongos que van a facilitar la implantación posterior de los árboles.

Esquema del micorrizado del hongo a las raices del árbol.

Dibujo de un árbol asociado a un hongo que ha producido una seta.

El tipo de simbiosis que los vegetales forman con los hongos difiere de unas plantas a otras, por lo general los árboles forestales se asocian a un numero amplio de hongos formando lo que se llaman ectomicorrizas, en estas micorrizas el aspecto de la raíz del árbol se modifica por la presencia del hongo., generando unos pequeños abultamientos en las terminaciones de las raices más finas, a modo de pequeñisimas porras ( visibles solo en el laboratorio con un microscopio estereoscopico, lupa, etc), la gran mayoria del resto de plantas, incluyendo también a los árboles frutales, vid, olivos, especies arbustivas, herbaceas, etc establecen micorrizas con un número relativamente pequeño de hongos, este tipo de micorriza se denomina endomicorriza, y en ellas no se modifica el aspecto exterior de las raíces del vegetal, el hongo penetra con sus hifas en el interior de las celulas de la raíz de la planta, sin embargo en las ectomicorrizas de los árboles forestales el hongo solo ocupa los espacios intercelulares de los tejidos de la raíz. Las trufas forman ectomicorrizas con especies forestales, en el caso de la trufa negra se asocia principalmente con encinas, robles, avellanos, coscojas, etc

 

Aspecto de las micorrizas de trufa vistas con una lupa estereoscópica.

Micorrizas vistas en el microscopio. 

Micorrizas de niscalo o rebollon (lactarius deliciosus) sobre raíces de pino.

De esta relación simbiotica entre el vegetal y el hongo ambos sacan provecho, el árbol se ve favorecido en una mayor capacidad de captación de agua y nutrientes del suelo ya que el hongo amplia la superficie de terreno ocupada por la raíz del vegetal, también el hongo ejerce un papel protector sobre la raíz frente a invasiones patogenas, etc. El hongo aprovecha para su crecimiento y desarrollo azucares y diferentes elaborados fotosinteticos que el árbol produce a través de la clorofila verde con la energía del sol (función fotosintetica). Los hongos no poseen partes verdes y no pueden realizar la fotosíntesis. Estas ventajas descritas para ambas partes son solo las más importantes.

Detalle de las raices del pino micorrizadas. 

Se observa claramente los puntos blancos engrosados en las raíces del pino, son las micorrizas, y como de ellas parte una maraña de filamentos blancos, son las hifas cuyo conjunto forman el micelio y exploran mucho mas espacio en el suelo del que podría ocupar las propias raíces del vegetal.

Ejemplos de simbiosis entre arboles y hongos conocidos son las trufas, los níscalos, los boletos, etc. Cuando en otoño aparecen las setas en los bosques, muchas de ellas viven asociadas a los árboles, otras crecen solamente aprovechando la materia órganica acumulada en los primeros horizontes del suelo (saprofitas), incluso hay algunos  hongos que pueden comportarse de ambas maneras, como saprofitos y formando simbiosis con plantas, en función de las circunstancias.

Plantación de árboles micorrizados para el cultivo de la trufa. 

Encina adulta con una zona desprovista de hierba (quemado) producido por el hongo de la trufa. En la zona del quemado se recogen trufas.

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