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MATERTRUF Y NIDOTRUF (Sustratos con esporas para truficultura)

La truficultura es una actividad agrícola en auge que presenta un gran dinamismo en cuanto a aplicación de nuevos métodos de cultivo para mejorar los rendimientos y la calidad de las trufas.

La incorporación de esporas de trufa en la zona de la raíz del árbol trufero, bien a través de los nidos, del trabajo del suelo o mediante otro sistema, es una necesidad para mantener la presencia de micelios compatibles de ambos signos (+) y (-) que se precisan para que el hongo de la trufa pueda completar su ciclo sexual y producir trufas.

La realización de los llamados nidos es uno de esos apoyos, que aunque reciente es ya bastante común entre los truficultores y permite mejorar las producciones y conseguir una trufa más redonda y cotizada. NIDOTRUF y MATERTRUF-S son dos sustratos sólidos para las plantaciones de trufa que mejoran los rendimientos.

El trabajo del suelo en las plantaciones es algo frecuente para ahuecar el horizonte superior y favorecer la aireación y la infiltración del agua. Según algunos métodos de truficultura practicados recientemente, trabajar el suelo a una cierta profundidad, justo en la zona de la raíz del árbol trufero puede mejorar el rendimiento productivo de la plantación, en ese trabajo del suelo también se rompe raíz favoreciendo la formación de nueva raíz fina, más susceptible de formar micorrizas a partir de las esporas incorporadas. El Matertruf- L (liquido) tiene esa finalidad, al mezclarlo con agua nos permite incorporar las esporas de trufa y los complementos facilitadores justo en el momento que trabajamos el suelo.

  • NIDOTRUF. Es un sustrato completo ( con la materia organica incorporada) listo para utilizar. Ya lleva esporas de trufa y principios activos que favorece todo el proceso de micorrización y enraizamiento en el pozo. Se utiliza en plantaciones que ya producen o que están a punto de iniciar la producción.
  • MATERTRUF- S. Es un sustrato con alta concentración de esporas ideal para reforzar la micorrización en plantaciones ya establecidas. Se trata de una mezcla de vermiculita y algo de turba rubia con esporas de trufa y principios activos. También se puede utilizar mezclado con la tierra puro ( 40-50 cc por nido) para nidos realizados sin aporte de otro tipo de sustratos. Lo común es utilizarlo para los nidos una vez que se añaden entre 4 – 5 volúmenes de materia orgánica y se mezcla. Si añadimos la materia órganica formamos el NIDOTRUF.
  • MATERTRUF-L Indicado para diluir en agua e inocular esporas en el suelo durante el trabajo de éste. Se incorpora en el suelo desde un depósito o tanque que va sobre el apero de labranza, a través de mangueras que van a cada brazo del apero, se adicionan también principios que favorecen el proceso de formación de micorrizas.

Los tres productos son fruto del trabajo de mejora continuado de varios años. Su efectividad está contrastada en diferentes plantaciones

A continuacion le dejamos el folleto sobre los sustratos para la truficultura donde puede descargarlo.

TRUFICULTURA - UN MICROAMBIENTE PARA LA TRUFA (EL NIDO Y EL ALIMENTO)

La trufa negra ha venido recogiéndose tradicionalmente en los montes en la época invernal, todo lo que la ha rodeado ha estado impregnado  de cierto misterio, desde su formación y crecimiento oculta bajo la tierra hasta su recolección, aspectos comerciales, gastronomicos, etc . Las practicas de campo (en este caso sería más exacto decir  de monte) que a  algunos truferos les venían dando buenos resultados, también eran guardadas celosamente y difícilmente compartidas tanto en los ambientes truferos como en foros técnicos o científicos.

Una de esas prácticas que en general llevan a cabo los buscadores es poner en el pozo que extraen la trufa un puñado o dos de "hojarasca" o "broza", ( se trata muchas veces de la misma hojarasca del árbol trufero o de algún arbusto cercano tipo enebro o sabina, aromáticas, incluso plantas  herbáceas secas .), después se tapa el pozo con la misma tierra que se saco. Esta práctica provoca con frecuencia a partir del segundo o tercer año la aparición de “golpes de trufas” en el citado pozo.

En estos golpes se sacaban varias trufas, de tamaño y forma normalmente más comercial que las encontradas en el suelo natural. Pueden ser trufas también de todos los tamaños pero en general son más redondas, menos irregulares y por tanto más comerciales . Este tipo de trufa se paga más. Dos hechos principalmente provocan esta forma y tamaño más comercial de las trufas: 1) El medio físico (suelo) está mucho menos compactado por lo que el crecimiento en todas direcciones es más fácil, formandose trufas más esfericas. 2) La evolución de la materia orgánica puesta en el pozo genera una fuente de nutrientes para la joven trufa, produciendo trufas de mayor tamaño. Es sabido que el carpóforo (joven trufa) es autónomo respecto a la planta simbionte desde el inicio de su formación (cesa la conexión miceliar con las raíces de la planta), y se alimenta y crece absorbiendo nutrientes y agua del medio circundante inmediato. Por lo tanto medio físico y nutrición favorecen la formación y el crecimiento de las trufas en estos pozos.

La mezcla orgánica introducida en estos pozos sufre el ataque de microorganismos del suelo (bacterias, hongos, nemátodos, protozoos, etc) y también en general de toda la microfauna del entorno ( insectos, lombrices, etc) evolucionando hacia estructuras complejas (humus) que favorecen  enormemente la riqueza de vida en esos puntos y  estas cadenas de restos orgánicos dan lugar con el tiempo a compuestos más simples que finalmente liberan nutrientes y sustancias favorables tanto para la planta como para las trufas. Toda esa vida probablemente estimula también  a la trufa a reproducirse si concurren en ese espacio raicillas con micorrizas, caso frecuente en árboles productores del monte o en plantaciones de trufa.

Actualmente en las plantaciones en producción  o cercanas a iniciar ésta (cuando el quemado se inicia hacia los cuatro - ocho años aproximadamenete ) muchos truficultores, con buen criterio, están abriendo pozos en la zona de influencia del quemado y enterrando una mezcla órganica de composición variable adicionada o no con esporas de trufa. Una vez rellenado parcialmente el agujero con la mezcla órganica vuelve a taparse con su misma tierra. Se puede iniciar la producción de trufas en estos pozos a partir del segundo o tercer año. Estos nidos-trampa ocultos en el suelo mejoran de forma importante la producción en las plantaciones en comparación a lo que producirían  sin ellos.

Realización de pozos para el cultivo de la trufa negra. Abriendo pozos en el quemado de los arboles micorrizados con trufa.

La apertura de los pozos se realiza tanto en el interior del quemado como en el borde exterior del mismo.

Este trabajo de realizar los nidos-trampa se hace  de mitad de marzo hasta mitad de junio en plantaciones en producción y en plantaciones cercanas a  iniciar la producción. Se puede empezar a hacerlos a los 4-5 años de vida de la plantación. Según el desarrollo de la planta y la superficie del quemado se hacen más o menos pozos. Es común seguir ampliando el nº de pozos a medida que la superficie del quemado  crece, incluso es favorable hacerlos en el margen exterior del quemado. El nº de pozos en cada quemado dependerá del tamaño de éste y suele variar de 4 a 15  según decisión de cada propietario. Por cada pozo se viene colocando de uno a dos litros de la mezcla orgánica a una profundidad de 20 a 25 cm.

Poner en estos pozos la mezcla más adecuada para una pronta y sostenida producción puede reportar un mayor beneficio al truficultor. Creemos que esta práctica cultural se irá desarrollando y mejorando con el tiempo y aumentará sensiblemente la producción de trufas en las plantaciones. Hasta ahora hablar del abonado en las truferas o en las plantaciones era algo que generaba controversia y temores, dadas las experiencias de todo tipo que ha habido en este sentido, sobre todo, en truferas naturales. Sin  embargo, en este caso, no se trata de un abonado mineral al uso, sino de localizar en unos puntos determinados del quemado  una mezcla orgánica, respetando la composición mineral y el equilibrio de vida del suelo de la trufera, condiciones éstas que parecen  necesarias para que la trufa siga presente.

 Cultivo de trufa negra con árboles micorrizados.

En Cultivos Forestales y Micologicos iniciamos ensayos en relación con las mezclas de los sustratos órganicos para pozos en truficultura hacia el año 2006. 

En Cultivos Forestales y Micologicos producimos y comercializamos dos clases de sustratos: el llamado tipo (A) Matertruf y el tipo (B) Nidotruf para su uso en truficultura.

Sustrato para el cultivo de la trufa.

El Sustrato  tipo A (Sustrato Inoculante ) sirve de base para preparar el Sustrato Completo para Pozos Tipo B. El sustrato A tiene una mezcla de distintos principios favorecedores del desarrollo de la raíz y de la formación de nuevas micorrizas, también tiene esporas de trufa. Igualmente puede emplearse para mejorar la micorrización de plantas que no forman el quemado por una mala micorrización inicial. 

 

 Sustrato para usar en truficultura.

El sustrato tipo B (Sustrato Completo para Pozos) es el resultado de adicionar al sustrato tipo A materiales orgánicos. Este sustrato B es el empleado para rellenar los pozos abiertos en el quemado.  

El sustrato inoculante tipo A para truficultura

El sustrato tipo A esta compuesto por vermiculita, perlita, esporas de trufa, y principios que favorecen el desarrollo de las raices y la micorrización. Está orientado para utilizarlo en truficultura. Su finalidad es mejorar la micorrización de árboles en plantaciones de trufa. Diferentes circunstancias pueden hacer que una plantación o algunos árboles no sean productivos, si el motivo es la falta de micorrizas en sus raices podemos emplear este sustrato A para provocar la micorrización y la producción posterior.


El sustrato inoculante tipo A se localiza a nivel de las raíces de los árboles o plantas que decidamos tratar.


Podemos hacerlo de dos maneras:1.- Abrimos pozos o pequeñas zanjas en el ámbito de la zona de influencia de las raíces (las raíces pueden tener una longitud a partir del tronco dos veces a la altura del árbol) de una profundidad de 15 a 30 cm. y localizamos entre 100 y 200 cc de sustrato por cada punto de inoculación, cuantos más puntos de inoculación realicemos mayores probabilidades de éxito tendremos.2.- Extendemos de forma homogéneo el sustrato en el suelo en la zona de influencia de las raíces (100-200 cc por metro cuadrado) y posteriormente bien manualmente o con apero mecánico realizamos un trabajo del suelo con la finalidad de mezclarlo hasta una profundidad de 15-30 cm.


Generalmente este sustrato A se utiliza para reinocular o reforzar árboles en plantaciones de trufa. Si son árboles o plantas de un bosque, etc. debemos valorar tipo de suelo, clima, situación particular de la planta a tratar, etc. en definitiva conocer las exigencias ambientales (suelo, clima, etc.) de la trufa que queremos inocular. De los inoculos para trufa que ofertamos, la trufa negra (Tuber melanosporum), sería la más exigente y la trufa de verano permite más variación en los tipos de suelo y condiciones ambientales.


Sustrato completo para pozos tipo B para truficultura

El sustrato B se utiliza para los pozos o nidos en plantaciones de trufa en producción o en plantaciones cercanas a iniciar la producción. Su composición consta de los mismos principios que el sustrato inoculante tipo A al que se le han adicionado materiales orgánicos (restos vegetales, humus de lombriz, leonardita, etc) en una proporción de 1:4. Se trata de una mezcla equilibrada para el fin que se persigue: favorecer la formación de trufas en los puntos donde se coloca la mezcla, mantener un pequeño "oasis" para los primordios formados en mayo-junio, de modo que tengan más posibilidades de salvar el periodo seco estival y favorecer su nutrición y engorde en el tramo final del verano y el otoño. La composición de la mezcla no permite que se seque con facilidad y favorece su rehidratación tras las lluvias o riegos.


Se utiliza abriendo pozos en la zona de influencia de la raíz o el quemado, incluso en el margen externo del quemado y poniendo entre uno y dos litros de la mezcla por pozo, posteriormente volvemos a tapar con la misma tierra. Si todo se desarrolla normalmente aparecen trufas ya en algunos pozos el segundo año y más frecuentemente a partir del segundo año.

SUSTRATOS CON ESPORAS PARA TRUFICULTURA

La truficultura es una actividad agrícola en auge que presenta un gran dinamismo en cuanto a aplicación de nuevos métodos de cultivo para mejorar los rendimientos y la calidad de las trufas.

La incorporación de esporas de trufa en la zona de la raíz del árbol trufero, bien a través de los nidos, del trabajo del suelo o mediante otro sistema, es una necesidad para mantener la presencia de micelios compatibles de ambos signos (+) y (-) que se precisan para que el hongo de la trufa pueda completar su ciclo sexual y producir trufas.

La realización de los llamados nidos es uno de esos apoyos, que aunque reciente es ya bastante común entre los truficultores y permite mejorar las producciones y conseguir una trufa más redonda y cotizada. NIDOTRUF y MATERTRUF son dos productos diferentes para las plantaciones de trufa que mejoran los rendimientos.

El trabajo del suelo en las plantaciones es algo frecuente para ahuecar  el horizonte superior y favorecer la aireación y la infiltración del agua. Según  algunos métodos de truficultura practicados  recientemente, trabajar el suelo a una cierta profundidad, justo en la zona de la raíz del árbol trufero puede mejorar el rendimiento  productivo de la plantación, en ese trabajo del suelo también se rompe raíz favoreciendo la formación de nueva raíz fina, más susceptible de formar micorrizas a partir de las esporas incorporadas. El Matertruf- P (polvo)  tiene esa finalidad, al mezclarlo con  agua nos permite incorporar las esporas de trufa y los complementos facilitadores justo en el momento que trabajamos el suelo.

         – NIDOTRUF.-  Es un sustrato completo ( con la materia organica incorporada) listo para utilizar. Ya lleva esporas de trufa y principios activos que favorece todo el proceso de micorrización y enraizamiento en el pozo.

         – MATERTRUF- S.- Ideal para reforzar la micorrización en plantaciones ya establecidas. Mezcla de perlita y vermiculita con esporas de trufa y principios activos. También se puede utilizar mezclado con la tierra ( 40-50 cc por nido) para nidos realizados con la propia tierra del suelo.

        -MATERTRUF-P.- Adecuado para inocular esporas en el suelo durante el trabajo de éste. Se disuelve en agua y se incorpora en el suelo desde un depósito o tanque que va sobre el apero de labranza, mediante conductos que lo localizan en el suelo, se adicionan también principios que favorecen el proceso de formación de micorrizas.

sustratos

 

SOBRE LA REPRODUCCION DE LA TRUFA NEGRA

La reproducción de la trufa negra se viene explicando como resultado de un largo ciclo que puede durar hasta un año cuando partimos del árbol adulto micorrizado.
Se describe su inicio con el nacimiento de micelio desde las micorrizas en marzo, abril, mayo. Paralelamente también puede producirse la germinación de esporas emitiendo nuevo micelio. Continua con la formación de los pequeñísimos primordios (futuras trufas) durante abril, mayo, junio, sigue con el engorde de estos primordios-trufas en el verano y los primeros meses del otoño y la maduración de las trufas durante parte del otoño y el invierno para finalizar con la recogida de éstas , ayudados con un perro, de diciembre a marzo.

El micelio crecido desde las esporas se denomina micelio primario, frente al micelio secundario que es el que se forma a partir de una micorriza. El micelio primario nacido de la germinación de la espora formaria una micorriza en contacto con una raicilla receptora y el micelio secundario que parte de la micorriza daría ya lugar a las trufas o también podría formar nuevas micorrizas al encontrar una raíz nueva.

Durante los meses de marzo y abril puede haber todavía trufas en el suelo por recoger de las formadas en el ciclo anterior e iniciarse paralelamente desde las micorrizas del árbol y con la germinación de esporas la formación de nuevo micelio reinicia un nuevo ciclo.

Este modelo tan prolongado en el tiempo contrasta en general con la rapidez que en la mayor parte de los hongos se completa su reproducción sexual, que no dura más de unas pocas semanas. No es de extrañar pues que esta “excentricidad” en la reproducción de la trufa sea puesta en duda por algunos expertos.

No se conoce con exactitud el papel que pueden jugar en este largo ciclo descrito algunas estructuras miceliares de resistencia como estromas, esclerocios, rizomorfos,etc. Parece probable que los estromas podrían en un momento determinado contribuir a la colonización micorrizica de las raices de una planta o incluso a la formación de primordios sin pasar por la fase intermedia de formación de micorrizas.

Últimamente se han publicado trabajos sobre el genoma y la sexualidad de la trufa negra en revistas de naturaleza científica. Jean Demerson analiza en un artículo aparecido en uno de los últimos números de la revista “Le Trufficulteur” algunas de estas investigaciones recientes sobre el tema.

En marzo de 2010 se publico en una revista científica de ámbito internacional la constitución del genoma de la trufa negra (Tuber melanosporum). Este trabajo fue el resultado de la colaboración de científicos italianos y franceses de varias universidades y duro varios años.

Una de las primeras enseñanzas tras la descripción del genoma de la trufa ha sido conocer que el hongo Tuber melanosporum es heterotalico. ¿Qué quiere decir esto?, los hongos en su reproducción pueden tener la condición de homotalicos o heterotalicos. Un hongo homotalico alberga en el mismo micelio ambos sexos, aunque no es correcto hablar de sexos en los hongos pues no existen como tal (no hay diferencia morfológica a nivel de los cromosomas y alelos como sucede en las celulas sexuales de animales y plantas, XX femenino y XY masculino), aparte que los hongos pasan gran parte de su vida en estado haploide (un solo juego de cromosomas en sus genes) a diferencia de animales y plantas que presentan durante toda su vida doble juego de cromosomas (y se habla de estado diploide). Para hablar con exactitud se utiliza el termino polaridad, por lo tanto hay una polaridad de signo + y otra polaridad de signo -, micelios que son portadores del signo (+) y micelios portadores del signo (-). En el caso de hongos que conocemos y consumimos como el champiñón, la seta ostra, etc son especies homotalicas por lo que su reproducción resulta más fácil pues un solo talo (micelio) inicia y finaliza el ciclo sexual, por ejemplo, un micelio fruto de la germinación de una espora. En el caso de la trufa se precisa de la unión de dos micelios de polaridad diferente para completar el ciclo sexual. Esto de entrada añade un nivel superior de dificultad a la trufa para reproducirse, fácilmente comprensible si pensamos comparativamente en el precio de la trufa y las otras setas, pues es indicativo de la abundancia y escasez de unas y otras.

Conocida esta condición heterotalica de la trufa investigadores italianos de la Universidad de Peruggia han realizado una serie de trabajos en truferas naturales de Tuber melanosporum. Han recogido sobre los terrenos objeto del estudio micorrizas, trufas y muestras de suelo que contenían fragmentos de micelio de trufa y han determinado el tipo sexual y el genotipo de este material. Completaron su trabajo con el examen de muestras de plantas de vivero de distinta edad.

Han observado lo siguiente: sobre las muestras de suelo examinadas un 34 % solamente contenían presencia de inoculo de signo (+ ), otro 34% aproximadamente solo contenían presencia de inoculo de signo (-), un 20% presentaban presencia simultanea de + y – y un 10% carecía de trazas de micelio. Sería logico pensar que ambos signos estuviesen equilibrados en el suelo , pero esto no es así, es más, con el tiempo han observado que la desigualdad se acentúa y que uno de los dos “partenair” tiende a desaparecer. También ven un hecho sorprendente: el micelio puede alcanzar distancias aparentemente grandes, hasta cien metros fuera del quemado que produce las trufas.

En el caso de la recogida de micorrizas de trufa sobre un mismo lugar de muestreo se observa que bien son de signo + o bien de signo -, es decir el signo solo varia cuando se cambia de lugar para realizar un nuevo muestreo. Ninguna micorriza contiene a la vez genes (+) y genes (-), y el signo sexual coincide con el observado en las muestras de suelo.

En el caso de la recogida de trufas sobre los lugares muestreados observan que en el punto de recogida de las trufas no se encuentran micorrizas.
En las trufas el examen se realiza sobre la gleba y sobre las esporas. La gleba de cada trufa puede estar formada por micelio de signo (+) o de signo (-) pero solo por un signo, y muestra siempre el mismo signo(genotipo) que las micorrizas del árbol huésped. Esta aportación es considerada línea materna. Las esporas como era de esperar (fruto de una meiosis) presentan ambos signos (+) y (-) y llevan alelos que no se encuentran en la gleba y tienen un origen exterior que se considera aportación masculina.

Para completar el estudio de campo como se ha indicado anteriormente también examinaron plantas jóvenes de vivero micorrizadas, provenientes de dos lotes diferentes. Estos lotes se han inoculado cuidadosamente utilizando dos trufas, una para cada lote, una de ellas con una gleba de condición sexual (+) y la otra con una gleba de condición sexual (-).

Pasados seis meses tras la inoculación se han estudiado las plantas y observado ectomicorrizas de ambos tipos sexuales en proporción variable pero equivalente, lo que evidencia que las micorrizas son formadas por el micelio nacido de las esporas de ambos signos tras germinar. Trece meses más tarde la proporción de tipo (+) y de tipo (-) es muy diferente. En unas plantas solo se ha encontrado tipo (+), en otras solo tipo (-), y aquellas en las que se han encontrado los dos tipos sexuales son escasas. También examinan sustrato de las plantas y observan la misma circunstancia, siendo concordante el signo o signos sexuales observados en micorrizas y sustrato de la misma planta.

Los hallazgos descritos no dejan de sorprender pues chocan de alguna manera con alguna certeza que se creía tener (?) sobre algunos aspectos del ciclo sexual de la trufa negra. Por ejemplo, que el micelio de trufa pueda alcanzar una distancia tan larga desde el árbol que tiene las micorrizas. Otra circunstancia aparentemente contradictoria es que dos talos de signos diferentes pero complementarios y que se necesitan para completar la reproducción de la trufa se eliminen el uno al otro (?) o se autodestruya uno de ellos (?). Se sabe desde hace tiempo que algunos talos de hongos, a través de encimas que excretan, descomponen y consumen diferentes tipos de materia orgánica, micelios de otros hongos, incluso su propio micelio cuando alcanza la senescencia. ¿Pero que determina la pervivencia de uno de los talos y la desaparición de su complementario de signo opuesto?, con seguridad se desconoce la razón por lo que esto sucede, pero como apunta Jean Demerson podría tratarse de un caso de canibalismo entre micelios truferos imponiéndose aquel que ha alcanzado una mayor fortaleza o desarrollo, pero cabrían diferentes posibilidades, como aquella, también plausible, de que el propio ecosistema que siempre tiende al equilibrio y a la biodiversidad induzca mecanismos para evitar el desarrollo exacerbado de la población de una especie en detrimento del conjunto, pensemos que el hábitat natural de la trufa es el bosque y más concretamente un horizonte edafico donde concurre una alta diversidad de vida.

A la luz de estos trabajos parece entendible lo que sucede en no pocos quemados producidos por el hongo de la trufa pero que no son productivos. Se explicaría por la existencia de un micelio de signo único que al no tener el complementario no aparecen las trufas.

También bajo estos hallazgos surgen dudas en relación a la poca o mucha influencia que pueden tener en la producción de las plantaciones ciertas actuaciones culturales ( poda, trabajo del suelo, etc) que en ocasiones provocan controversia entre truficultores. Jean Demerson se pregunta de nuevo si la caída de producción y la desaparición de muchas truferas en Francia en el transcurso del siglo veinte se deberían al desarrollo de un exceso de vegetación que acaba con las buenas condiciones para que la trufa prospere o se trataría de la desaparición de uno de los “partenaire”.

El hecho de que en las inmediaciones donde aparecen las trufas no existan micorrizas y que no haya una correlación positiva como ya se venía observando entre cantidad de micorrizas y producción de trufas, plantea una serie de cuestiones: ¿Participan las micorrizas en la nutrición de la trufa de modo que éstas se vacían (literalmente), hasta desaparecer, durante el crecimiento de los carpoforos?. Si así fuese, la teoria de la independencia de los primordios de las raices cercanas del árbol desde fases muy tempranas tras su formación quedaría invalidada. ¿O micorrizas y trufas son independientes?. Es decir, la trufa no se formaría de dos micelios de signo complementario que parten de dos micorrizas diferentes que completan el ciclo, si así fuese, las micorrizas podrían cumplir una función de órganos de resistencia durante cierta fase o fases del ciclo. L. Hutchison, micólogo Canadiense señala que los hongos que viven en simbiosis como las trufas no forman conidios (esporas asexuales de resistencia) pues no tendrían tal necesidad si las micorrizas cumplen dicho papel. ¿Cabria la posibilidad que dos micelios de polaridad opuesta que se unen dando lugar a las trufas en un proceso meiotico tuviesen un origen simultaneo de micorrizas, esporas, estromas, etc.?

Ante tanta duda, lo que si parece claro es que las micorrizas existentes en la raíz de la plantita que ponemos en el terreno son capaces de alterar la ecologia del suelo en el ambito de la raíz para posibilitar posteriormente la reproducción del hongo bien con su intervención o sin ella. En los quemados, las zonas del suelo donde aparecen las trufas por la acción de las micorrizas, se cambia su estructura, su microbiologia y su equilibrio de vida, hasta tal punto, que lentamente las plantas arbustivas y herbaceas que lo pueblan van desapareciendo para que finalmente aparezcan las trufas. Es incuestionable que una planta bien micorrizada (abundancia de micorrizas de trufa negra y ausencia de contaminantes competitivos con la trufa negra) unido a los apoyos culturales más indicados posilitara de manera optima la creación de ese horizonte edafico modificado (aparición del quemado) como paso previo necesario para que aparezcan trufas.

En la exposición que Demerson hace en la revista “Le trufficulteur” se apunta un futuro nuevo para la truficultura: intercalar plantas de polaridad sexual opuesta (+) y (-) micorrizadas con micelios puros de un solo signo crecidos en laboratorio. Pero tal planteamiento, aparte de la dificultad técnica para conseguir esas plantas y el precio que puedan tener, presenta a priori riesgos importantes dada la escasa variabilidad genética de esos micelios frente a un medio edafico competitivo y cambiante y un periodo de cultivo tan prolongado como es una explotación trufera (30-50 años) que de entrada ya hay que esperar entre cinco y diez años para que inicie la producción.

Parece más razonable partir de una planta bien micorrizada, buscando la máxima variabilidad genética en el inoculo utilizado, e iniciar la aportación de esporas al suelo en un plazo razonable de 4-8 años cuando empecemos a observar la existencia de los quemados. En las plantaciones en periodo productivo debería ser una prioridad utilizar cada año entre un 5 y un 15% de la trufa recogida para reinocular el terreno pues es el único modo de garantizar de manera permanente en el suelo la presencia de micelios de ambas polaridades.

quemados en plantacionAlgunos quemados que no producen trufa podría explicarse tal circunstancia por la presencia de micorrizas de trufa de un solo signo: bien de polaridad (+) o polaridad (-).

sustratos en plantacion de trufasLa adición de esporas de trufa en los sustratos que se emplean para los pozos que se hacen en los quemados favorece sin duda la formación de trufas en estos puntos

Mariano Casas
www.cultivosfotrestales.com

En relación a los trabajos mencionados por si tuvieseis especial interés en profundizar en este tema:
>> La secuencia completa de la trufa está disponible en las siguientes páginas:

Genoscope 
INRA 

Fuente: “Périgord black truffle genome uncovers evolutionary origins and mechanisms of symbiosis“, NATURE, 28-03-2010, 

Tuber melanosporum: mating type distribution in a natural plantation and dynamics of strains of different mating types on the roots of nursery-inoculated host plants
1. Andrea Rubini1,
2. Beatrice Belfiori1,
3. Claudia Riccioni1,
4. Sergio Arcioni1,
5. Francis Martin2,
6. Francesco Paolocci1
Article first published online: 22 OCT 2010
DOI: 10.1111/j.1469-8137.2010.03493.x
© The Authors (2010). Journal compilation © New Phytologist Trust (2010)

Sustratos e inóculos para truficultura

La incorporación de esporas de trufa junto a otros complementos en la zona de influencia de la raíz del árbol trufero es una practica muy favorable para mantener la presencia de micelios de signo (+) y (-) necesarios para que las trufas aparezcan. Matertruf y Nidotruf son dos mezclas con esporas muy favorables…

La truficultura es una actividad agrícola en auge que presenta un gran dinamismo en cuanto a aplicación de nuevos métodos de cultivo para mejorar los rendimientos y la calidad de las trufas.

La incorporación de esporas de trufa en la zona de la raíz del árbol trufero, bien a través de los nidos, del trabajo del suelo o mediante otro sistema, es una necesidad para mantener la presencia de micelios compatibles de ambos signos (+) y (-) que se precisan para que el hongo de la trufa pueda completar su ciclo sexual y producir trufas.

La realización de los llamados nidos es uno de esos apoyos, que aunque reciente es ya bastante común entre los truficultores y permite mejorar las producciones y conseguir una trufa más redonda y cotizada. NIDOTRUF y MATERTRUF-S son dos sustratos sólidos para las plantaciones de trufa que mejoran los rendimientos.

El trabajo del suelo en las plantaciones es algo frecuente para ahuecar el horizonte superior y favorecer la aireación y la infiltración del agua. Según algunos métodos de truficultura practicados recientemente, trabajar el suelo a una cierta profundidad, justo en la zona de la raíz del árbol trufero puede mejorar el rendimiento productivo de la plantación, en ese trabajo del suelo también se rompe raíz favoreciendo la formación de nueva raíz fina, más susceptible de formar micorrizas a partir de las esporas incorporadas. El Matertruf- L (liquido) tiene esa finalidad, al mezclarlo con agua nos permite incorporar las esporas de trufa y los complementos facilitadores justo en el momento que trabajamos el suelo.

  • NIDOTRUF. Es un sustrato completo ( con la materia organica incorporada) listo para utilizar. Ya lleva esporas de trufa y principios activos que favorece todo el proceso de micorrización y enraizamiento en el pozo. Se utiliza en plantaciones que ya producen o que están a punto de iniciar la producción.
  • MATERTRUF- S. Es un sustrato con alta concentración de esporas ideal para reforzar la micorrización en plantaciones ya establecidas. Se trata de una mezcla de vermiculita y algo de turba rubia con esporas de trufa y principios activos. También se puede utilizar mezclado con la tierra puro ( 40-50 cc por nido) para nidos realizados sin aporte de otro tipo de sustratos. Lo común es utilizarlo para los nidos una vez que se añaden entre 4 – 5 volúmenes de materia orgánica y se mezcla. Si añadimos la materia órganica formamos el NIDOTRUF.
  • MATERTRUF-L Indicado para diluir en agua e inocular esporas en el suelo durante el trabajo de éste. Se incorpora en el suelo desde un depósito o tanque que va sobre el apero de labranza, a través de mangueras que van a cada brazo del apero, se adicionan también principios que favorecen el proceso de formación de micorrizas.

Los tres productos son fruto del trabajo de mejora continuado de varios años. Su efectividad está contrastada en diferentes plantaciones

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