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FERIAS Y PRECIOS DE LA TRUFA

Junto a la campaña de recogida de trufa se ha iniciado el rosario de ferias que a lo largo del invierno se hacen en diferentes puntos de la geografía trufera. Concretamente esta primera quincena de diciembre hemos participado en Fitruf 015 durante el puente de la Constitución y el domingo 13 en la Feria de la trufa de la Valdorba en Navarra. Estas ferias están consolidadas desde hace años y llevamos asistiendo desde la primera edición.

El mercado de la trufa se ha iniciado con dos hechos que marcan este principio de campaña: el primero es que desde inicios de diciembre la trufa sale en general con buena madurez  lo que en la opinión  de algunos significa que la campaña puede ser corta y no llegar hasta mitad de marzo  como ha ocurrido otros años que incluso se ha prolongado hasta principios de abril. Este año en  provincias del centro como Teruel, Cuenca, etc. se ha recogido trufa desde octubre de baja calidad.

El segundo hecho es que la trufa con este otoño tan suave de temperaturas que tenemos aparece en un porcentaje alto invadida por larvas del escarabajo de la trufa, y aunque  todos los años al inicio aparecen estas larvas, este inicio de campaña sin embargo está siendo preocupante. Esta circunstancia junto a una cosecha no muy favorable en Francia e Italia ha influido en los precios altos que para la trufa de calidad se han dado estas dos primeras semanas de diciembre.

En la feria de Sarrión la trufa al detalle se vendió a 750 euros/Kg., en la de la Valdorba una semana más tarde a 850 euros/Kg. Se prevé que la calidad  de los lotes aumente a medida que las temperaturas desciendan, de hecho esta última semana ya ha mejorado. Respecto a los precios se cree que serán altos durante toda la temporada.

Trufa negra dic 15 011

 

Trufa fresca natural

Ahora puede comprar trufas producidas en plantaciones suministradas y asesoradas por Cultivos Forestales y Micológicos. La mayoría se gestionan de un modo completamente natural, es decir, sin pesticidas ni abonos. Es un proceso respetuoso con el ciclo natural que da lugar a un suelo lleno de vida, equilibrado y sostenible. También suministramos trufas de monte y de plantaciones convencionales.

Para los chefs más exigentes

Nuestras trufas son ideales para los chefs que buscan un producto natural de la mejor calidad. Solo concebimos la trufa como un producto limpio y genuino que debe mantener sin alterar los aromas sutiles de la tierra. Proceden de las sierras de Teruel, donde el clima y la altitud son idóneos para la Trufa negra (Tuber melanosporum).

LA SELVICULTURA

La selvicultura  es el conjunto de tratamientos aplicados a una masa forestal con el propósito de lograr su perpetuación en el tiempo, siguiendo los principios de sostenibilidad y uso múltiple.

Se trata, en definitiva, de aplicar los conocimientos que se tienen sobre el funcionamiento de los ecosistemas forestales para obtener una producción continua de los mismos.

Montes de encinas productores naturales de trufa negra.

Montes de encinas salpicados con algún pino, quejigo, etc. Estos montes producen a menudo trufa negra o de verano. La estructura del monte es importante para que estas dos especies encuentren el ambiente favorable que permita su desarrollo. Una cobertura parcial del suelo favorecerá el crecimiento del micelio de la trufa.

Los hongos desempeñan un papel fundamental para el mantenimiento de los ecosistemas, realizando las siguientes funciones:

-         Intervenir en múltiples relaciones simbióticas, favoreciendo el crecimiento de las plantas principalmente en condiciones adversas.

-         Son los principales agentes descomponedores de  materia orgánica.

-         Participan en la formación de suelos.

A su vez, son un recurso natural muy importante desde el punto de vista económico. La trufa negra es un producto muy cotizado y cada vez más demandado. Esto ha llevado a una sobreexplotación de las truferas naturales, que junto con una gestión inadecuada de los montes ha provocado la desaparición de muchas truferas naturales. 

 La selvicultura permite cultivar trufas en el monte.

Este encinar tan cerrado ha perdido las condiciones de estructura favorables para que la trufa siga saliendo. Si queremos recuperar la antigua producción serán necesarias actuaciones selvicolas  tendentes a mantener una cobertura adecuada para la trufa, aun así posiblemente serán necesarias inoculaciones puntuales.

En el monte existen numerosas truferas naturales.

Estructura de un monte favorable a la producción natural de trufas.

Teniendo en cuenta todo esto, estamos en condiciones de poder aconsejar, en montes con potencialidad trufera, los trabajos y tratamientos más adecuados para recuperar la producción de trufa negra de una manera sostenible, contribuyendo así, a la regeneración de nuestros montes.

Recogiendo trufas en una trufera natural.

Poco se ha hecho por mantener el potencial productivo de trufas de muchos montes. Sin embargo el valor de estos hongos supera con creces cualquier otra producción tangible del bosque.(madera, caza, etc.)

Apoyos y Servicios que desde Cultivos Forestales y Micologicos ofrecemos a propietarios de montes, ayuntamientos, comunidades forestales, etc

    A) Evaluación y consejo de cara a inoculaciones en árbol adulto. Existen masas forestales de encinas, quejigos, masas mixtas que habiendo producido trufas, se han perdido  o están en declive. Podemos realizar actuaciones selvicolas combinadas o no con inoculaciones puntuales que pueden mejorar sensiblemente la producción del monte. Otros montes aún teniendo condiciones de suelo y clima favorables para la trufa nunca han producido, aquí con inoculaciones y actuaciones de sevicultura trufera también sería posible conseguir dar un valor al bosque que de otro modo dificilmente se consigue. 

    B) Podemos proporcionar sustratos inoculantes o productivos con esporas de trufa incorporadas para favorecer lo expuesto en el aprtado anterior.

DISTRIBUCIÓN DE DIVERSAS ESPECIES DEL GÉNERO TUBER EN ESPAÑA

Mapa de distribución de la trufa en España

La distribución de la vegetación por el territorio se da según una serie de factores como la altitud (que determina los pisos bioclimáticos), la precipitación (que determina los ombroclimas) o el tipo de suelo. Atendiendo a estos factores también se puede hacer una distribución del territorio que es potencialmente viable para el desarrollo de diversas especies de trufa del género Tuber, que se dan en España.

La trufa negra (Tuber melanosporum) es la más conocida y apreciada, pero queda limitada a ciertas zonas debido a las condiciones ambientales tan específicas que requiere. Sin embargo existen otras especies como la trufa blanca o de verano (Tuber aestivum) y Tuber uncinatum, que pueden desarrollarse donde la trufa negra no lo hace y que también son comestibles y apreciadas como puede verse en el cuadro siguiente:

DATOS ECONÓMICOS

Especies de Tuber Precio medio de venta al por menor por el truficultor, en los últimos años
T. melanosporum 400 - 800 €
T. uncinatum 150 - 250 €
T. aestivum 50 - 100 €

                                                                                             

Es conocido el alto valor que alcanza T. melanosporum, pero cabe destacar la importancia que han tomado en los últimos años estas especies, siendo incluso mayor el precio que alcanza T. uncinatum a T.aestivum.

Dado que la truficultura es posible, prácticamente, en toda España, nosotros pensamos que es una alternativa muy interesante para cultivos que hoy por hoy ya no son rentables.

En el mapa puede observarse la distribución de estas especies de trufa, la cual se detalla a continuación:

            ● El número 1 en el mapa, al que le asignamos la especie Tuber uncinatum, corresponde a zonas de piso oromediterráneo y suelo calcáreo. Son regiones de montaña con un ombroclima húmedo (1000-1600 mm de precipitación media anual), ya que esta especie se desarrolla mejor en zonas umbrías que son más frías y tienen una mayor disponibilidad de agua.

            ● El número 2, al que le asignamos las especies Tuber melanosporum o Tuber uncinatum, corresponde a zonas de piso supramediterráneo y suelo calcáreo. Este piso está determinado por cotas más bajas que el caso anterior, donde la temperatura es algo más elevada. En este caso reservaríamos las zonas más umbrías y con mayor precipitación, es decir lo que llamaríamos ombroclima húmedo, para T. uncinatum y las zonas con mayor insolación y ombroclima subhúmedo (600-1000 mm de precipitación media anual) para la trufa negra, ya que los requerimientos hídricos de ésta última son menores.

Por otro lado, hay que tener en cuenta siempre que para la trufa negra, además de que el suelo sea calcáreo, el rango de pH debe estar entre 7,5 y 8,5.

            ● El número 3, al que le asignamos las especies Tuber melanosporum o Tuber aestivum, corresponde a zonas de piso mesomediterráneo y suelo calcáreo. La cota de este piso es todavía más baja que el anterior y  por tanto con temperaturas un poco más altas. Entre los tipos de ombroclimas que podríamos encontrarnos en este piso está el subhúmedo que sería el adecuado para la trufa negra y el seco (350-600 mm de precipitación media anual) que serían más adecuados para la trufa de verano, dado que el rango de precipitaciones que puede soportar la trufa de verano es mayor. Con respecto al pH, también el rango es mayor para la trufa de verano, que está entre 7 y 8,5.

Siempre hay que tener en cuenta que las precipitaciones son irregulares y que puede haber años de sequía en los que no lleguen a ser suficientes para el buen desarrollo de las trufas. Por ello es importante poder contar con algún sistema de riego y en este caso en concreto (Albacete, Murcia, etc) es imprescindible el riego para la trufa negra ya que las lluvias son escasas.

           ● El número 4, al que le asignamos las especies T. melanosporum o T. uncinatum, corresponde a zonas de piso montano y colino, con suelos calcáreos. Esta región presenta un nivel de precipitaciones mayor que en el resto de España debido a la influencia oceánica. Por tanto las zonas con mayor insolación serian más adecuada para la trufa negra y las umbrías para T.uncinatum, teniendo en cuenta siempre el rango de pH.

            ● El número 5, corresponde a zonas de suelos ácidos por lo que sería necesario hacer enmiendas calcáreas si el pH es más bajo de 7. Con un pH de 7 la especie adecuada sería la trufa de verano ya que como hemos comentado anteriormente soporta un rango de pH mayor que la trufa negra. Ésta quedaría limitada a zonas en las que hayamos subido el pH a 7,5 y tengan una mayor disponibilidad de agua.

            ● El 6, corresponde también a suelos ácidos por lo que, como en el caso anterior, es necesario hacer enmiendas calcáreas si el pH es menor de 7. Esta zona quedaría reservada para la trufa de verano solamente ya que, generalmente, las precipitaciones son más escasas que en el caso anterior.

Las especies forestales con las que se asocian las trufas están adaptadas a las condiciones ambientales de cada una de las regiones en las que pueden desarrollarse dichas trufas.

T. uncinatum se asocia con pino silvestre (Pinus sylvetris), pino negro (pinus nigra) o quejigo (Quercus faginea). La trufa negra y la trufa de verano se asocia con encinas (Quercus ilex) quejigos (Quercus faginea) y coscojas (Quercus coccifera) principalmente.

Esta información es generalizada y siempre habrá casos que se deban estudiar de forma localizada. Cultivos Forestales y Micológicos pone a su disposición toda la información de la que disponemos para resolver, en la medida de nuestras posibilidades, cualquier duda que le pueda surgir.

A continuación se detallan las características más importantes de los tres tipos de trufas en cuanto a su biología, aunque los ciclos de la trufa blanca y de T.uncinatum son poco conocidos debido a los escasos estudios que existen. Sin embargo la trufa negra es bastante conocida aunque falten todavía muchos aspectos por comprender.

La trufa negra se conoce comúnmente con este nombre debido  a su coloración oscura, tanto en la parte externa como en el interior.

Vive enterrada en el suelo por lo que es necesaria la ayuda de un perro adiestrado para su recolección. Esto es posible gracias al intenso aroma que desprende. La época de recolección está comprendida entre mediados de noviembre hasta finales de marzo.

Su tamaño varía, siendo más pequeña cuanto más abundantes  se encuentran. Los años de sequía también hacen que su tamaño disminuya, al igual que sucede cuando termina la temporada.

Teniendo en cuenta la distribución de las precipitaciones a lo largo del año, el mes más crítico para el desarrollo de las trufas, con respecto a la falta de agua, parece ser junio y para que la producción sea abundante, agosto.

La trufa blanca se conoce así debido a que, a diferencia de la negra, su interior es de color claro, siendo negra igualmente en la parte externa. También se conoce como trufa de verano ya que la recolección se da durante los meses de verano, entre mayo y agosto.

Se encuentra enterrada a menor profundidad que la trufa negra siendo posible, a veces, observar montículos ya que puede levantar el suelo o incluso asomar en la superficie.

La cantidad de trufas que podemos encontrar en cada pozo suele ser menor que la trufa negra, pero son de mayor tamaño.

Para la trufa blanca el mes más crítico en cuanto a lluvias para unos truficultores es julio y para otros de febrero a abril, no está claro ya que el ciclo biológico es poco conocido.

Tuber uncinatum a pesar de que se ha demostrado científicamente que es la misma especie que la trufa blanca, difieren bastante en su ecología e incluso es más apreciada en el mercado, como hemos  visto anteriormente.

T. uncinatum crece en zonas más frescas y sombrías y la época de recolección va de octubre a noviembre.

Hay que tener en cuenta también que una trufera de trufa blanca no va dar trufas de tipo T. uncinatum ni viceversa, a pesar de ser la misma especie.

Parece ser que las lluvias más beneficiosas para esta trufa son las de febrero o marzo.

Como puede observarse, los periodos de recolección de las tres especies abarcan prácticamente todo el año. Esto sumado a las diferentes condiciones ambientales en las que viven, pueden suponer un complemento a la hora de abastecer el mercado durante todo el año.

TRUFICULTURA - LA PLANTACIÓN Y LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA

Pretendemos con este artículo dar unas pautas claras para sacar la planta adelante tras la plantación, también algunos consejos en relación a la preparación de la parcela y la plantación propiamente dicha.

-         Previo a la plantación

-       La  plantación propiamente dicha

-         El protector

-         Los tres primeros años

Previo a la plantación

El análisis físico-químico de una muestra de tierra de la parcela a plantar es necesario prácticamente en todas las ocasiones (ver en esta sección como recoger adecuadamente la muestra en “Estudio previo. Análisis de suelo”). Aún en la seguridad de que el terreno sea válido, conocer por ejemplo la textura del suelo nos puede ayudar en la elección de la especie forestal a utilizar como soporte de la trufa. Dentro de una misma parcela podemos encontrarnos con relativa frecuencia tipos de terrenos diferentes (composición química y textura diferentes). La experiencia de todos los años que llevamos trabajando en truficultura nos indica que la encina (especie forestal más utilizada) no conviene en suelos arcillosos, son suelos más o menos compactos donde la aireación no es óptima y la encina se resiente en su desarrollo. Para estos suelos será interesante la utilización del roble carrasqueño, también llamado quejigo. El roble-quejigo presenta una mayor plasticidad en relación con las posibles texturas del suelo.

En un análisis para truficultura convendrá conocer los siguientes parámetros (PH, Materia Orgánica, Textura, Carbonatos, Caliza activa, Nitrógeno, C/N).

En función de los resultados del análisis es posible que convenga algún tipo de actuación sobre el terreno, no es lo común, pero a veces un PH algo bajo puede precisar de alguna enmienda calcárea, una relación C/N excesivamente alta de un trabajo del suelo para favorecer la evolución de la materia orgánica, etc. Actualmente también se está observando que un  PH alto del suelo, por encima de 8.2, puede dificultar el inicio de la producción, aunque la trufa este bien instalada y forme buenos quemados. En este caso una pequeña acidificación del medio (con azufre por ejemplo) puede dar buenos resultados. Mejor todavía es la apertura de pozos enterrando una mezcla de materia orgánica con un PH en torno a 7- 7.5 (ver “Un microclima para la trufa” en esta misma sección).

Si el terreno a plantar es un terreno forestal debemos respetar un periodo conveniente de uno o dos años (retirar la masa forestal, labrar o desfondar y sembrar una o dos cosechas de cereal), con esta medida pretendemos limpiar el suelo de posibles propagulos de otros hongos (esporas, micorrizas, micelios, etc)  que podrían instalarse en la raíz de las plántulas micorrizadas, sustituyendo las micorrizas de trufa.

Si el terreno a plantar está rodeado de bosque y las raíces de los árboles entran dentro de nuestra parcela será necesario minimizar al máximo la influencia de estas raíces sobre nuestro terreno. Podemos realizar un subsolado profundo en todo el margen de la parcela para romper raíces, repitiendo esta operación cada dos o tres años, el mayor inconveniente no es que puedan competir por la humedad del suelo con las jóvenes plantas de trufa, que lo hacen, sino que puedan trasladar micorrizas de otros hongos naturales del entorno, distintos a la trufa, a las raíces de las plantas truferas. También puede suceder lo contrario, es decir, que estos árboles adultos adquieran las micorrizas de trufa desde los jóvenes árboles plantados y produzcan trufas, pero arriesgarnos a que esta posibilidad suceda no parece lo conveniente.

Si es un terreno agrícola (cereal, leguminosas, frutales, olivos, vid, etc) no es necesario realizar un cultivo intermedio para minimizar o eliminar en lo posible la flora fúngica del medio.

La preparación previa a la plantación conlleva un trabajo profundo del suelo (arado, discos, subsolador, etc), podremos en caso de utilizar el subsolador dar un segundo pase cruzado. Esta labor conviene realizarla algún mes previo a la plantación. Por ejemplo si la plantación se hace en otoño, la primavera o el verano anterior sería un buen momento para darla, y si es a salidas de invierno o primavera, el otoño o el invierno anterior. Antes de plantar, un pase o dos de cultivador dejaran el terreno preparado para recibir las plantas.

Los primeros años de vida de la plantación de trufa son los más importantes.

Hay situaciones que se plantea la duda de respetar plantas adultas existentes en la parcela, en este caso estaba claro lo que convenía ya que la encina adulta en cuestión  produce trufas.

Una buena preparación del terreno es indispensable para el cultivo de la trufa.

La preparación del terreno (laboreo profundo y pase de cultivador) es lo común y conveniente previo a plantar.

La plantación propiamente dicha.

Previamente a plantar debemos tener claro qué marco de plantación vamos a hacer, es decir, que distancia vamos a guardar entre plantas en las filas y entre una fila y otra. No existe el marco ideal, sea el que sea habrá  puntos más favorables y otros no tanto. Es importante poder pasar con el tractor entre las filas o incluso  en ambos sentidos, por lo que las distancias entre las plantas deben permitirlo.

Se pueden utilizar marcos reales, son aquellos que ambas distancias son iguales, (4 x 4, 5 x 5, 6 x 6, incluso 7 x 7), la utilización de estos marcos facilita mucho el trabajo cruzado del suelo con tractor. Marcos al tresbolillo, se trata de plantar una fila y la siguiente iniciarla situando la primera planta en el centro geométrico de las dos primeras de la anterior fila. Lógicamente todas las plantas de la nueva fila quedaran situadas en la misma posición (intermediadas) con respecto a la fila anterior, la siguiente fila tendrá la misma situación con respecto a la anterior, etc. Con el tresbolillo se consigue una óptima utilización del terreno. Últimamente se vienen utilizando, con buen criterio, marcos que ensanchan más las calles y se acercan más las plantas dentro de la fila, por ejemplo 6 x 4,  7 x 3, 7 x 4, 8 x 3, etc. La finalidad de esta distribución es favorecer una más temprana entrada en producción y una buena insolación de las calles.

Plantación de árboles micorrizados para el cultivo de la trufa.

El trabajo de la calles entre filas es lo recomendable durante los 4-6 años. En esta plantación la distancia entre plantas dentro de la fila es de unos 2 metros, por lo que solo se trabajan las calles entre filas.

Para favorecer la insolación orientaremos la fila en sentido norte-sur, siempre que la forma de la parcela lo permita. Una mayor densidad de plantas de partida favorece una implantación más rápida del hongo en el suelo, lo que puede permitir alcanzar  antes una masa crítica de micelio que provoque un inicio de la producción más temprana. De este modo, partir de una densidad alta de plantas siempre es favorable para adelantar la producción, sin embargo el coste inicial de la plantación será mayor. En este planteamiento debemos preveer una poda adecuada, incluso a una cierta edad no descartar la posibilidad de eliminar pies de la plantación para mantener los espacios abiertos y una buena insolación del suelo de la trufera, exigencia necesaria para esta especie. Un marco amplio conlleva menor inversión de inicio, y una menor poda, por el contrario la producción inicial será menor y llegara más tarde.

Densidades entre 250 y 400 plantas/ha es bastante frecuente realizar. Densidades mayores pueden ser muy interesantes  (por ej. 400-800 plantas/ha) de cara a una pronta producción y a un mayor rendimiento inicial, sin embargo, no suelen realizarse por el coste inicial de la plantación.

Decidido el marco de plantación, conviene marcar la ubicación exacta de las plantas (palos, hierros, cañas, yeso, spray, etc) y disponernos a realizar la plantación propiamente dicha. La planta, salvo excepciones, la presentamos en un cartucho de plástico de 450 cc,  que se despliega sin producir ningún daño al cepellón ni a las raíces. Es suficiente en el momento de plantar realizar un hoyo en la tierra trabajada que permita introducir el cepellón completamente y a continuación envolverlo con tierra, es importante que el cepellón quede completamente enterrado. Suele pisarse alrededor de la planta para compactar y cerrar los poros del suelo y realizar un pequeño alcorque que nos facilite la retención de agua. Siempre es interesante regar al plantar, incluso aunque haya buena sazón en el terreno, pues un riego de unos cinco litros por planta favorece la compactación del terreno con el cepellón. No es necesario hacerlo inmediatamente tras plantar, podemos esperar un plazo razonable de ocho-diez días y si nos llueve en este tiempo nos excusaremos el trabajo de regar.

Las épocas favorables para realizar la plantación van desde octubre a mayo, incluidos ambos meses. Pensemos que se trata de una planta con cepellón y que más que plantar lo que hacemos es trasplantar del envase al terreno definitivo. El momento más o menos favorable dependerá del lugar (altitud, riesgo mayor o menor de hielos fuertes en las fechas de la plantación, la humedad del terreno, la disponibilidad de tiempo si la realizamos nosotros mismos, etc). Las plantaciones de otoño temprano, octubre y noviembre, por lo general van mejor (tienen menos bajas a igualdad de apoyo) que las realizadas a principios de primavera. No obstante en ubicaciones de la plantación por encima de los 1000-1100 m, hay quien prefiere plantar a partir de febrero por las posibles heladas severas del invierno, no obstante, la experiencia nos dice que salvo plantaciones por encima de los 1200 m, utilizando el protector (protege la planta en invierno y genera un ambiente más favorable en verano) el porcentaje de arraigo es muy bueno en plantaciones realizadas en otoño.

En situaciones de altitud media (600-1000 m) las plantaciones de otoño con protector van muy bien. A menor altitud y menor riesgo de fuertes heladas es más favorable la plantación del otoño. Una planta puesta entre el 15 de octubre y mitad de diciembre, inicia el crecimiento de la raíz antes de que lleguen los posibles fríos fuertes del invierno, por lo que el primer verano, periodo critico para la joven planta, estará mas asentada en el terreno y por tanto con más posibilidades de salir airosa de los calores y las sequías del estío.

El protector

Se trata por lo general de un tubo cilíndrico de plástico abierto por ambos extremos que colocamos una vez que la planta se ha puesto en campo, quedando ésta en el interior de dicho tubo. En invierno la protege de los fríos y en verano amortigua el efecto del calor, generándose un ambiente más favorable para la planta en su interior. 

No  todos tienen la misma incidencia favorable sobre la planta micorrizada, creemos que el protector conviene que sea de una altura determinada, no más de 40 cm, y mantenerlo en campo aproximadamente un año, máximo año y medio,  tras realizar la plantación. Si hemos plantado en otoño podemos retirarlo hacia octubre del año siguiente, nos interesa que la planta pase el próximo invierno sin el protector, pero es importante sacarlo previamente para que la planta vaya adaptándose paulatinamente al frío, si decidimos mantenerlo no debería ser hasta más allá de marzo-abril. Si plantamos en febrero-abril podemos retirarlo la primavera siguiente, por ejemplo en abril del siguiente año, también antes de la llegada del verano, o como muy tarde octubre.  La función del protector como su nombre indica es proteger la planta para favorecer su arraigo. Siempre hay alguna planta que queda pequeña o que inicia más tardíamente el crecimiento, puede ser interesante en este caso dejar una año más el protector, si aún así no desarrolla convenientemente podemos plantearnos  sustituirla.

Protectores utilizados para proteger el árbol micorrizado en los primeros años.

El protector es un buen apoyo para el arraigo de la joven planta. Tanto protege del frió en invierno como del calor en verano, su uso se justifica un año máximo dos.

El protector que proporcionamos  con la planta, tiene unas características  determinadas, seleccionadas  tras el uso y observación de diferentes modelos, en los que no solo hemos valorado la supervivencia y el desarrollo de la planta, sino también factores que pueden afectar al mantenimiento de las micorrizas de trufa en la raíz de la planta.

Los tres primeros años de la plantación

La plantación ya está realizada, ahora tenemos por delante la tarea de cuidar convenientemente la planta, inicialmente para que arraigue y seguidamente para que inicie un desarrollo equilibrado con el fin de que produzca trufas lo más rápidamente posible. Podríamos estar hablando de una primera fase  inicial de unos tres años, y es muy  importante empezar bien la andadura de la plantación.

El primer año, y en concreto el primer verano, será con creces el que más atención necesita la planta. Las lluvias de primavera favorecerán, sin duda, la salida de hierbas, según la necesidad de cada caso, habrá que hacer escardas alrededor de la joven planta para eliminar la competencia con la planta. Esta tarea la realizaremos las veces que sea necesario de forma manual (de una a tres veces es lo común), con una azada pequeña. Mantener limpio de hierbas el entorno inmediato de la planta es muy importante en estos primeros meses. Llegado el verano será el momento de vigilar la posible necesidad de riego, por lo general también de uno a tres riegos suelen precisar, dependiendo de las lluvias o tormentas que puedan presentarse. El verano es el periodo más crítico para la plantación que hemos realizado los meses anteriores, sin duda, vigilar desde principios de julio hasta mitad de septiembre y regar si lo consideramos necesario será el apoyo más importante en este periodo. Según la naturaleza del suelo, tras las lluvias o los riegos, al secarse la capa superficial puede formar una costra que impide una buena aireación del suelo, debemos romper esta costra con una azada o similar, podemos hacerlo los días siguientes a las lluvias o el riego. El riego lo localizaremos en la base del protector, incluso es común localizar el agua dentro del protector, normalmente a cada planta se le hace un pequeño alcorque que retiene el agua  de riego, inclusive la de la lluvia natural. En cada riego podemos emplear entre cinco y diez litros de agua por planta. Al poner el protector es interesante aportar tierra desde fuera contra el protector, creando un pequeño montículo contra el protector, si hacemos esto, el alcorque de cada planta deberá ser un poco mayor.

A lo largo de estos primeros meses es común que se pase durante la primavera el cultivador o grada entre filas para impedir que los pasillos se llenen de hierba, es factible realizarlo varias veces dependiendo de la necesidad de cada caso, otra opción que parece más interesante es cortar la hierba con una segadora, pero esto solo es practicable si es un suelo sin piedras, caso poco común en truficultura. Con frecuencia se plantea la duda de pasar el cultivador en las calles o segar la hierba. En los siguientes casos creemos que puede ser muy interesante segar la hierba, dejando que se vaya descomponiendo sobre el suelo:

-         Si tenemos un déficit de materia orgánica en el suelo.

-         Si la relación C/N es baja, el aporte de materia orgánica favorecerá que aumente este cociente.

-         Es común tener suelos con PH por encima de 8,2 que conllevan tasas de carbonatos y caliza activa altos, y que según los últimos trabajos de investigación,  pueden dificultar que se inicie la producción de trufas, al impedir que se formen los primordios en los primeros estadios de su ciclo por falta de discontinuidades en el PH del suelo. En este caso el aporte de la hierba segada favorecerá la incorporación de materia orgánica a los primeros horizontes del suelo, el descenso de PH y la producción de trufas.

-         En los suelos compactados (texturas arcillosas o  muy limosas), pobres de vida edáfica, también será interesante segar la hierba, permitiendo un empradizamiento, lo que favorecerá la vida edáfica y la aireación de los horizontes superficiales.

  ¿Cuándo no será interesante segar la hierba?, por ejemplo cuando tengamos una parcela con una relación C/N alta,  por encima de 15-20 y con una tasa de materia orgánica alta, entonces lo conveniente será trabajar el suelo para airearlo, favoreciendo la evolución de la materia orgánica, para llevar la relación C/N a valores más bajos favorables a la trufa negra.

También se ha observado que en parcelas donde se trabaja el suelo las trufas se producen más profundas, con lo que puede ser interesante trabajar el suelo superficialmente en localizaciones de mayor altitud, para minimizar el riesgo de que las heladas afecten a las trufas. También es cierto que en el presente artículo nos estamos refiriendo a los tres primeros años de vida de la plantación, y que también es una opción razonable dejar de trabajar el suelo a partir de los tres o cuatro años de vida de la plantación, en función del análisis físico-químico de la parcela. En cualquier caso el trabajo del suelo siempre será superficial, máximo 15-20 cm de profundidad con cultivador o grada, y si trabajamos en años posteriores la trufera y lo hacemos sobre los quemados la profundidad aún será menor, máximo 10 cm.

Como vemos una vez más es importante conocer el análisis del suelo para actuar con más criterio en relación a la conveniencia de trabajar el suelo, segar la hierba, etc. Aunque sea común trabajarlo los tres primeros años, deberá ser a partir de esta edad cuando, según los valores que nos marque el análisis en PH, MO, C/N o Textura,  valoremos la opción de seguir trabajando el suelo o de segar la hierba. Todavía debemos  continuar manteniendo la base de las plantas truferas libres de malas hierbas y cada vez iremos ampliando más esta superficie limpia, ya que la raíz ocupara más terreno, puede ser razonable hacerlo hasta los cinco años, o hasta que observemos que la planta empieza a quemar.

Volviendo otra vez al cuidado de las plantas, si hacia finales de septiembre u octubre se da sequía fuerte daremos un último riego. Llegado mitad de octubre puede ser ya el momento adecuado de plantearnos reponer las faltas habidas en la plantación.

En la próxima primavera vigilaremos el entorno inmediato de las plantas para realizar las escardas que precisen. Con respecto al trabajo en las calles y entre filas actuaremos según hayamos decidido teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente.

En el segundo verano vigilaremos la humedad del suelo, es muy importante tener el entorno inmediato de la planta limpio de malas hierbas y romper la costra que se forma tras las lluvias o el riego. En este momento la planta ya tiene mucha más defensa que el año anterior y solo regaremos en caso sequía fuerte. Otra cosa diferente serán las plantas que hayamos podido reponer, a estas les prestaremos especial atención con el riego.

La tercera primavera seguiremos la pauta establecida los años anteriores respecto al trabajo o no del suelo. Vigilaremos mantener limpio de malas hierbas el entorno de las plantas, deberemos aumentar la superficie trabajada alrededor de la planta, pues la raíz irá ampliando el terreno invadido, romperemos la costra del suelo junto a las plantas, cuando se forme. El riego durante el tercer verano, si se realiza debería ser algo excepcional, vigilaremos de cerca con el riego las plantas repuestas el primer año.

Plantación de árboles micorrizados para cultivar trufa negra.

Plantación de 2-3 años convenientemente trabajada.

Resumiendo lo dicho, respecto al cuidado de las plantas, estos tres primeros años:

-         Riego: Vigilarlo especialmente el primer verano, es  un momento crítico en la supervivencia de la planta, pueden ser necesarios hasta tres o cuatro riegos de junio a octubre. El segundo año vigilaremos su posible necesidad, pero lo primordial será mantener limpio de malas hierbas el entorno de la planta y no regar salvo necesidad imperiosa, el tercer año será algo excepcional. Cuidado con la planta repuesta el primer año.

-         Protectores: No debemos tenerlos más de un año y medio.

-         Malas hierbas: El entorno inmediato de las plantas hay que tenerlo limpio, la primavera y principios de verano será la época en que más deberemos vigilar esta circunstancia, realizando las escardas necesarias alrededor de la joven planta. No permitir que se forme costra en la superficie del suelo tras las lluvias o los riegos. Respecto a las hierbas de los pasillos decidiremos trabajar el suelo o segar en función de lo expuesto anteriormente.

Con todo lo comentado en el presente escrito pretendemos dar una pauta clara de lo que conviene hacer en relación a la plantación y a los primeros años de vida de la misma. El actuar acertadamente con los trabajos y apoyos en esta fase inicial influye muy favorablemente en las siguientes etapas de la vida de la plantación, adelantando la recogida de trufas en el tiempo e incrementando las trufas producidas.

LA TRUFICULTURA

Por truficultura entendemos el cultivo de trufas mediante la plantación de especies forestales (encinas, robles, etc) micorrizadas por el hongo de la trufa, por lo común con trufa negra (Tuber melanosporum). Su cultivo se realiza en zonas propicias para su desarrollo. Actualmente se realizan plantaciones en aquellas comarcas donde ya hay trufa natural en sus montes y también en otras zonas que presentan  condiciones de suelos y clima favorables para el desarrollo del hongo.

La truficultura se apoya en tres pilares:

            - Suelo y clima propicio

            - Planta bien adaptada al medio y bien micorrizada por la trufa

            - Prestar los apoyos necesarios al cultivo.

De modo general una plantación requiere de un estudio previo del terreno -suelos calcáreos de textura favorable- en climas mediterráneos-continentales, con 400-800 mm de precipitación anual, parte de ella en periodo estival. Realizar la plantación requiere una preparación previa de la parcela, cerciorarnos en adquirir una buena planta, no solo de aspecto sino de calidad de micorrización.

 Analisis de tierra  
En todo proyecto de plantación trufera la valoración de las características físico-químicas del suelo para la producción de trufas es el punto de partida. La calidad de la planta es uno de los tres pilares para el éxito de la plantación.
 planta de encina con trufa negra y su protector  
El protector favorece el arraigo de la planta, como máximo no conviene tenerlo más allá de los dos años. Diseño de plantación de alta densidad (600-800 plantas hectárea) con la finalidad de provocar una producción precoz.

En cuanto a cultivos anteriores los más interesantes para truficultura son aquellas tierras que se dedicaron a cereal, cultivos herbáceos en general, viñedo, olivar, frutales almendros, y también terrenos que se dejaron de cultivar pero que no han sido invadidos por especies forestales (pinos, encinas, robles, etc). En los terrenos forestales recién levantados se debe respetar un periodo de unos dos años con algún cultivo intermedio, por ejemplo cereal, antes de realizar la plantación, con la finalidad de limpiar en lo posible el suelo de hongos que podrían competir con la trufa. Una masa boscosa rodeando la finca tampoco es deseable, conviene minimizar al máximo el efecto “influencia” de las raices de los árboles adultos del margen sobre la parcela a plantar.

monte

Las parcelas que se encuentran rodeadas por bosque (pinos, encinas, etc.)  No son las mejores candidatas para la truficultura.

Una vez realizada la plantación los dos o tres primeros años nos cuidaremos de sacar la planta adelante con escardas, algún riego en verano y el trabajo de las calles entre hileras con cultivador durante la primavera y el inicio del verano.

plantacion de trufas con un año

Primer año de plantación con protectores de red. Se observa como las calles entre filas tienen mayor anchura que la distancia entre plantas dentro de la fila. El perro todavía tendrá que esperar unos años para rascar en este suelo con sus patas.

El trabajo de las calles suele finalizar hacia el cuarto-sexto año cuando empiezan a aparecer los quemados. La poda puede iniciarse hacia el tercer año. Si el riego en producción no va a ser posible puede ser interesante  no podar salvo pequeñas intervenciones en árboles muy determinados.

plantacion de trufas 2

Plantación de 4-5 años de edad, a esta edad de la plantación el trabajo del suelo con cultivador o grada es lo común.

La producción puede iniciarse entre el sexto y decimo año. El riego y su correcto manejo devienen fundamentales para una producción regular y conseguir una buena rentabilidad de la plantación. El trabajo de las calles es opcional aunque se tiende a no trabajarlas. La apertura de pozos en el quemado enterrando una mezcla de materia orgánica con esporas o no, con o sin diferentes componentes que la puedan mejorar, parece fundamental a día de hoy para aumentar de forma importante la producción de trufas.

 pozos en plantacion de trufas
La apertura de pozos en el quemado y su llenado parcial con sustrato convenientemente preparado para tal fin mejora la producción de trufas a partir del segundo año tras abrir los pozos. Plantación adulta donde se ven claramente los quemados alrededor del árbol (zona desprovista de vegetación herbácea) En esta fase de la plantación es frecuente que el suelo no se trabaje.

El periodo productivo de la plantación se desconoce, pero mantener la producción durante 25 años parece muy razonable ( 35 desde que se inicia la plantación), incluso más años con intervenciones de aclareos, podas, etc.

La truficultura en España tiene un corto recorrido todavía, con toda seguridad se iran conociendo nuevos apoyos y técnicas para mejorar los rendimientos. Hoy día puede hablarse de producciones medias de 20-30 Kg/Ha en plantaciones adultas.

 plantacion de trufas  plantacion
Vista panorámica de una plantación adulta en producción con árboles bastante podados. Campos de avellano con suelos y clima favorable para la trufa, plantados inicialmente para recoger avellana.
 perro buscando trufa  trufa negra grande
La esperada recompensa de la producción puede iniciarse hacia los a ocho años de edad de la plantación. El perro trufero es el socio inseparable del truficultor cuando de la recogida de  trufas  se trata.  Espectacular trufa de casi 2 Kg. de peso obtenida en Aragón. (foto Juan Antonio Vilas).

CERTIFICACION EXTERNA DE LA PLANTA MICORRIZADA

La planta micorrizada que producimos se somete a dos controles externos uno referente a la sanidad del cultivo por parte del Centro de Semillas y Plantas de Vivero de la Diputación General de Aragón (Gobierno Autónomo) y cada salida  de planta de nuestros viveros lleva su correspondiente pasaporte fitosanitario.

Certificado de inscripción en el registro de semillas y plantas de vivero y recursos fitogenéticos.

Certificado de inscripción en el registro de proveedores.

Pasaporte fitosanitario.

Pasaporte fitosanitario C.E.E

Por otra parte Diputación Provincial de Teruel a través de sus Servicios Agropecuarios controla los lotes de planta micorrizados por la trufa negra (Tuber melanosporum), de las  diferentes especies forestales que producimos. Cada año desde el otoño y a lo largo del invierno son recogidas plantas de los diferentes lotes y examinadas.

El control se viene realizando desde el año 1997 y las incidencias negativas y rechazo de lotes ha sido mínima.

Adjuntamos un archivo con los resultados de los diferentes controles realizados a lo largo de todos estos años.

Certificado de la calidad de la planta micorrizada.

Certificado de calidad de la encina micorrizada con trufa negra.

       
       
       
 
 
 
 
 
 
 
     Certificado de calidad de la planta trufera.  Resultados del control de plantas de vivero micorrizadas.
 
 Resultados del control de plantas de vivero micorrizadas.  Resultados del control de plantas de vivero micorrizadas.  Resultados del control de plantas de vivero micorrizadas.  Resultados del control de plantas de vivero micorrizadas.

PLANTAS CON GARANTÍA

Una buena micorrización es condición sine quanon  para el éxito productivo de la plantación (uno de los pilares que representa el éxito)

Cultivo de trufas y setas en las instalaciones de Cultivos Forestales.

Normalmente hacia finales de septiembre y lo largo del mes de octubre ya iniciamos el control de los lotes para valorar el estado de micorrización.

¿Qué es una planta bien micorrizada?

            Abundancia de micorrizas de trufa negra y ausencia de contaminantes.

Para ello hay que asegurar el inóculo, que sea exclusivamente de T.melanosporum y evitar al máximo los contaminantes.

El proceso de micorrización y las precauciones para producir una planta de calidad es el siguiente:

Acopio de trufas en el momento adecuado y de orígenes distintos, lavado de las mismas para evitar la introducción de algún contaminante, y revisión en el laboratorio carpóforo por carpóforo por biólogos de la empresa en el momento de procesar la trufa, para asegurar la especie, este paso es muy importante para evitar la introducción de especies no deseadas.

Trufas recogidas en uno de los cultivos. 

Análisis de la solución esporal en el laboratorio antes de su utilización para la inoculación, para comprobar el adecuado estado de las esporas.

Desinfección de la bellota para eliminar contaminantes antes de la siembra.

Producción del sustrato para ello previamente se esterilizan los distintos componentes con vapor de agua a 100ºC, para destruir cualquier foco de contaminantes hongos, semillas,….

La elección de los componentes para la elaboración del sustrato y su proporción es con el fin de conseguir una mezcla  con  una textura y un pH muy favorables para la formación de micorrizas de T.melanosporum.

            Tras casi 20 años trabajando en la micorrización de trufa negra hemos establecido un método  que nos permite una micorrización de calidad en todo el lote, las plantas presentan abundantes micorrizas y ausencia de contaminantes, ya a principios de octubre, en plantas inoculadas en la primavera anterior.

            La calidad de la micorrización implica abundancia de micorrizas de trufa negra y ausencia de contaminantes (otras micorrizas que posteriormente en campo fuesen competidoras de la trufa)

 Analizando las raices micorrizadas en el laboratorio. Detalle al microscopio de raices micorrizadas con trufa. 
Hay que valorar la cantidad de micorrizas que tiene la raíz. La abundancia de micorrizas en la raíz es lo deseable pero hay que verificar su identidad.

Una vez realizado todo el proceso de la micorrización  para asegurar nuestros resultados  se realizan 2 controles internos:

-         El primero: análisis de todos los lotes previo a la comercialización

-         El segundo: análisis antes de enviar cualquier planta a los clientes

   Árbol con las raices micorrizadas preparadas para su cultivo.
Una vez se ha valorado la mayor o menor presencia de micorrizas en la raíz hay que verificar en el microscopio que se trata de micorrizas de trufa negra. Una raíz bien desarrollada es necesaria para que pueda existir una abundante micorrización.



ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA CALIDAD DE LA PLANTA TRUFERA

Generalmente la planta que se comercializa micorrizada con trufa lo está con trufa negra (Tuber melanosporum), muy recientemente se está realizando alguna pequeña plantación con trufa de verano (Tuber aestivum, Tuber uncinatum), y últimamente nos ha llegado alguna consulta sobre Tuber borchii, la trufa blanquilla o de Borch.

En general lo dicho para la planta micorrizada con trufa negra (T. melanosporum), es aplicable a otras trufas. 

Por una parte está la calidad de la micorrización y por otra una buena calidad de planta en el aspecto sanitario, de desarrollo, tipo de envase, raíz sin malformaciones, etc. 

En cuanto al aspecto y desarrollo de la planta, existen unos criterios de calidad, que son los que se siguen por los técnicos responsables de las distintas administraciones a la hora de realizar la adquisición de planta para una repoblación forestal pública. Describiremos aquí los puntos más importantes para la encina (Quercus ilex), y el roble-quejigo (Quercus faginea), que   son las dos especies que más se utilizan en las plantaciones truferas.

            - Edad: 1,2 años

            - Altura mínima: 10 cm para 1 año, 15 cm para dos años

            - Altura máxima: 30 cm para un año, 50 cm para dos años

            - Diámetro mínimo del cuello de la raíz: 2 mm un año, 3 mm dos años.

            - Volumen mínimo de contenedor: 200 cc

            - La consistencia del cepellón es un requisito de calidad.

Control de calidad de la planta micorrizada con trufa.

Aspecto de una encina bien desarrollada.

No se consideran de calidad cabal y comercial las plantas que presenten algunos de los siguientes defectos.

            - Ausencia de yemas susceptibles de producir un brote apical.

            - Tallos múltiples.

            - Sistema radicular deformado.

            - Signos de desecación, recalentamiento, enmohecimiento, podredumbre o daños causados por organismos nocivos.

            - Desequilibrio entre la parte aérea y la parte radical.

En cuanto a la calidad de micorrización indicar que cuando se habla de  porcentaje mínimo de ápices micorrizados, significa que sobre las terminaciones de las raíces más finas susceptibles de albergar micorrizas, generalmente se exige entre un 20% y un 33 % como mínimo de ápices micorrizados.  Este porcentaje hace referencia a los ápices finos o terminaciones de las raíces más finas que pueden ser micorrizadas . Es obvio que una planta con un mal desarrollo radicular  por un cultivo inadecuado, un mal manejo, etc tendrá un número de terminaciones de raíz fina bajo frente a una planta con desarrollo de raíz correcto. En la primera planta un número bajo de micorrizas puede darnos un porcentaje alto de micorrización  y superar el mínimo exigido, mientras que la segunda planta presentar un número absoluto mayor de ápices micorrizados y no llegar al porcentaje exigido. Con esta reflexión queremos significar la importancia que tiene un buen desarrollo radicular. Algunos métodos de control de planta evitan este inconveniente hablando de un número mínimo de ápices micorrizados no dando toda la importancia al porcentaje.

Analizando las raices de una planta trufera.

Una raíz bien desarrollada es necesaria para que haya un nº mínimo de micorrizas

Que la planta tenga una micorrización abundante sobre un sistema radicular bien desarrollado es importante, pero conseguir una micorrización  en exclusiva con el hongo pretendido, generalmente la trufa negra (Tuber melanosporum) es la guinda para que una planta tenga la máxima calidad.

Detalle de las micorrizas vistas con una lupa. Cepellón de raices micorrizadas con trufa negra.
Aspecto de las micorrizas vistas en una lupa estereoescopica. Cepellón donde se observa raíces con terminaciones micorrizadas.

Diferentes motivos pueden ser causa de rechazo de la planta micorrizada:

            - Por motivos sanitarios y/o morfológicos (desarrollo insuficiente o excesivo, defectos de raíz, etc.)

            - Presencia junto a las micorrizas de la trufa  inoculada de otras micorrizas que pertenecen a otras trufas

            - Ausencia o escasa presencia de micorrizas.

En cuanto a otros hongos presentes en la raíz distintos a Tuber melanosporum caben diferentes consideraciones:

A)    Si se trata de una especie competitiva en campo del genero Tuber sp hay métodos de certificación que desestiman el lote, independientemente de la importacia de su presencia. Por lo común las especies de Tuber sp que pueden aparecer son varias (Tuber brumale, Tuber aestivum, Tuber uncinatum, micorrizas tipo AD, etc ) pero la más problemática de todas ellas en la planta micorrizada con trufa negra es Tuber brumale. Con respecto a Tuber brumale el tema es más delicado, ya que son dos especies que coinciden en el tiempo sus cosechas, y hay zonas dónde aparecen ambas, además el aspecto exterior (peridio) como interior  ( gleba) son similares, sobre todo en algunos de los varios ecotipos de T. brumale que se encuentran, si a esto añadimos que es frecuente comercializar trufas “brumale” mezcladas en porcentajes de hasta un 15% en lotes de trufa negra, vemos el peligro que esto representa, y el cuidado y precauciones que hay que tomar cuando de micorrizar planta con trufa negra se trata . El contaminación con “machenca” afecta más al avellano, ya que esta planta tiene tendencia natural a micorrizarse fácilmente con Tuber brumale. En los últimos años han hecho su aparición en el mercado europeo las llamadas trufas chinas, más baratas y de peor calidad, y con el grave inconveniente  también que son similares en aspecto a la trufa negra y coincidentes también en el periodo de cosecha. Distinguir las micorrizas de estas trufas frente a las de trufa negra es labor de especialistas. Otros hongos que pueden resultar competitivos con la trufa en las plantaciones son aquellos “basidiomicetos” que viven en suelos calcáreos como algunas especies del genero Hebeloma, Cortinarius, etc

Trufa negra, tuber melanosporum, en el microscopio.

1.- Micorrizas de trufa negra.
2.- Superficie de la micorriza (micoclena) con dibujo en puzzle.
3.- Superficie de la micorriza con cistidios largos no ondulados.
4.- Aspecto de los largos cistidios
  sin ondular y con angulos.

B)     Otros hongos presentes en las raíces de las plantas micorrizadas con trufa negra (u otro tipo de trufa) son los hongos que se desarrollan en condiciones de vivero durante su cultivo. La mayor temperatura y humedad de los invernaderos favorece, si no se maneja adecuadamente el ambiente interior, el desarrollo rápido de hongos oportunistas que pueden micorrizar el sistema radicular de las jóvenes plantas. Pueden aparecer en ocasiones micorrizaciones por Sphaerosporella sp, Thelephora sp, etc. Si la trufa está presente abundantemente en la raíz de las plantas, estos hongos de vivero una vez trasladada la planta a campo desaparecen ya que en condiciones de exterior no prosperan. Pero si su implantación en la raíz es alta, significa que la micorriza de trufa no es abundante y entonces el inconveniente es la escasa micorrización de la planta por la trufa.

Fructificaciones de Sphaerosporella brunnea , contaminante frecuente en vivero que puede dificultar la implantación de la trufa.

C)    Aunque es un problema que en España actualmente no afecta, en Italia se comercializa plantas micorrizadas con Tuber magnatum, que sin embargo el hongo presente en la raíz pertenece total o parcialmente a otras trufas (Tuber borchii, Tuber dryophilum, Tuber maculatum,etc) dada la similitud de aspecto de las trufas y de las micorrizas de estas trufas con la trufa blanca de Italia.

D)    Finalmente indicar que para conseguir los mejores resultados productivos es necesario partir de una planta de calidad, algunos aspectos de la planta son bien visibles, vemos si está bien desarrollada, si está sana, si tiene abundantes raíces, el tipo de envase, si el cepellón está compacto, etc. pero el aspecto más importante, la micorrización por la trufa, no lo podemos valorar. Posiblemente todos los vendedores de planta vamos a decir que producimos plantas de mucha calidad, sin embargo conviene comprobar este hecho por algún laboratorio especializado. La certificación de la planta por un organismo exterior es algo positivo, pero al final siempre es responsabilidad de la empresa suministradora la planta que entregamos  al cliente. La labor del centro que certifica, hasta ahora, acaba una vez que entrega los resultados del control al viverista.

Los controles se realizan sobre lotes y cada lote tiene un determinado número de plantas, cada lote de plantas por lo general queda definido por el mismo inoculo, el inoculo  está formado por esporas de trufa que provienen de un determinado nº de trufas, etc., etc. En ocasiones no todos los lotes controlados son aptos para la venta, ni se controlan todos los lotes. A veces sucede que hay que realizar un control posterior sobre el mismo lote o simplemente queda invalidado. Es frecuente y parece  lógico que algunos truficultores o asociaciones que realizan la compra conjunta, pidan antes de plantar muestras de plantas para examinar del lote o lotes que se les vaya a servir la planta. En Cultivos Forestales y Micológicos recibimos en nuestras instalaciones los clientes y personas que desean ver la planta  y no tenemos ningún inconveniente en que retiren o se les pueda enviar alguna planta para su examen, incluso es recomendable analizar alguna planta al recibir el pedido.

 

PLANTAS MICORRIZADAS

¿Qué es una planta micorrizada?

Una planta micorrizada es la simbiosis entre un vegetal y un hongo.Esta asociación es lo normal en los vegetales y es frecuente en la naturaleza incluso que diferentes hongos se asocien (micorricen) a la vez con la misma planta,  este hecho es bastante común en los árboles forestales. La palabra “micorriza” hace referencia a hongo (mico) y a raíz (riza) y etimológicamente proviene del griego. La simbiosis entre plantas y hongos es lo normal en la naturaleza, las plantas marinas no habrían podido colonizar la tierra hace millones de años si previamente no hubiesen existido ya los hongos en  tierra firme, es más, cuando un bosque va ganando terreno hay una avanzadilla previa de algunos hongos que van a facilitar la implantación posterior de los árboles.

Esquema del micorrizado del hongo a las raices del árbol.

Dibujo de un árbol asociado a un hongo que ha producido una seta.

El tipo de simbiosis que los vegetales forman con los hongos difiere de unas plantas a otras, por lo general los árboles forestales se asocian a un numero amplio de hongos formando lo que se llaman ectomicorrizas, en estas micorrizas el aspecto de la raíz del árbol se modifica por la presencia del hongo., generando unos pequeños abultamientos en las terminaciones de las raices más finas, a modo de pequeñisimas porras ( visibles solo en el laboratorio con un microscopio estereoscopico, lupa, etc), la gran mayoria del resto de plantas, incluyendo también a los árboles frutales, vid, olivos, especies arbustivas, herbaceas, etc establecen micorrizas con un número relativamente pequeño de hongos, este tipo de micorriza se denomina endomicorriza, y en ellas no se modifica el aspecto exterior de las raíces del vegetal, el hongo penetra con sus hifas en el interior de las celulas de la raíz de la planta, sin embargo en las ectomicorrizas de los árboles forestales el hongo solo ocupa los espacios intercelulares de los tejidos de la raíz. Las trufas forman ectomicorrizas con especies forestales, en el caso de la trufa negra se asocia principalmente con encinas, robles, avellanos, coscojas, etc

 

Aspecto de las micorrizas de trufa vistas con una lupa estereoscópica.

Micorrizas vistas en el microscopio. 

Micorrizas de niscalo o rebollon (lactarius deliciosus) sobre raíces de pino.

De esta relación simbiotica entre el vegetal y el hongo ambos sacan provecho, el árbol se ve favorecido en una mayor capacidad de captación de agua y nutrientes del suelo ya que el hongo amplia la superficie de terreno ocupada por la raíz del vegetal, también el hongo ejerce un papel protector sobre la raíz frente a invasiones patogenas, etc. El hongo aprovecha para su crecimiento y desarrollo azucares y diferentes elaborados fotosinteticos que el árbol produce a través de la clorofila verde con la energía del sol (función fotosintetica). Los hongos no poseen partes verdes y no pueden realizar la fotosíntesis. Estas ventajas descritas para ambas partes son solo las más importantes.

Detalle de las raices del pino micorrizadas. 

Se observa claramente los puntos blancos engrosados en las raíces del pino, son las micorrizas, y como de ellas parte una maraña de filamentos blancos, son las hifas cuyo conjunto forman el micelio y exploran mucho mas espacio en el suelo del que podría ocupar las propias raíces del vegetal.

Ejemplos de simbiosis entre arboles y hongos conocidos son las trufas, los níscalos, los boletos, etc. Cuando en otoño aparecen las setas en los bosques, muchas de ellas viven asociadas a los árboles, otras crecen solamente aprovechando la materia órganica acumulada en los primeros horizontes del suelo (saprofitas), incluso hay algunos  hongos que pueden comportarse de ambas maneras, como saprofitos y formando simbiosis con plantas, en función de las circunstancias.

Plantación de árboles micorrizados para el cultivo de la trufa. 

Encina adulta con una zona desprovista de hierba (quemado) producido por el hongo de la trufa. En la zona del quemado se recogen trufas.

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