LA TRUFA DE VERANO (TUBER AESTIVUM)
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La trufa de verano es poco conocida debido, entre otras cosas, a que su valor económico es inferior al de la trufa negra, sin embargo se encuentra ampliamente distribuida por toda la geografía española y aunque su valor sea menor no es nada despreciable ya que oscila entre los 30 y 100 euros de media.
El aspecto de la trufa de verano es muy similar al de la trufa negra no obstante las verrugas del peridio son mas pronunciadas. El interior de la trufa tiene tonos más claros.
Presenta la
ventaja, además, de poder desarrollarse donde la trufa negra
no lo hace, por tolerar rangos más amplios en las
condiciones ambientales en las que vive (pH, pluviometría,
etc).
BIOLOGÍA La trufa de
verano, a diferencia de la negra, es de color claro en su
interior, siendo negra igualmente en la parte externa, con
verrugas piramidales de gran tamaño. Establece una
relación de simbiosis micorrícica con las especies con las
que se asocia, que son principalmente encina, quejigo,
coscoja y avellano.
ECOLOGÍA El tipo de hábitat en el que se desarrolla la trufa de verano, es similar al de la trufa negra, de clima mediterráneo con marcada estacionalidad y tormentas estivales. Pero siendo menos exigente que ésta en cuanto a los parámetros edafológicos (pH, carbonatos, etc) y a las necesidades hídricas (400-1500mm). Puede darse en zonas secas, con suelos cuyo pH puede oscilar entre 7 y 8,5. Por ello su distribución, tanto la actual como la potencial, en la península ibérica es mucho más amplia que la de la trufa negra.
CUIDADOS CULTURALES
Aunque son pocos los
conocimientos que se tienen sobre esta trufa, básicamente se
siguen las mismas directrices que para la trufa negra por
las similitudes que presentan.
Los 2 o 3
primeros años están
encaminados a favorecer el enraizamiento de la planta y
consisten en realizar aportes hídricos si las lluvias no son
suficientes y combatir las malas hierbas para evitar la
competencia. Después de este
periodo, los cuidados dependerán de las características del
terreno. Los trabajos consistirán en podar, labrar o segar
la hierba, regar o simplemente no hacer nada, según se
determine.
RECOLECCIÓN Comúnmente se
conoce como trufa de verano debido a que su recolección se
centra principalmente en este periodo, entre mayo y agosto.
Sin embargo podemos encontrar algunas trufas fuera de esta
temporada, en primavera o invierno según las zonas, lo que
parece indicar que el ciclo de esta trufa es diferente al de
la trufa negra. Se encuentra
enterrada a menor profundidad que la trufa negra siendo
posible, a veces, observar montículos ya que puede levantar
el suelo o incluso asomar en la superficie. Pero es
importante la ayuda de un perro adiestrado para extraerla.
Dentro de la trufa de verano,
se engloba también la variedad “trufa grabada” o “trufa de
Borgoña”, aunque según ciertos autores es considerada como
especie diferente, denominada Tuber uncinatum. Esta trufa
tiene una distribución más septentrional y llega por el
norte hasta
los
países escandinavos y por el este hasta Turquía. Se cotiza
más
que la trufa de verano y es la trufa de más amplia
distribución geografica. Se asocia a una amplia gama de
árboles forestales: robles, hayas, avellanos, carpes, pinos,
tilos, cedros, etc. En la península ibérica la encontramos
sobre todo asociada al pino silvestre, al pino laricio y a
algunos robles,
localizada
en zonas más
frescas
y húmedas que “la trufa de verano”.
Propician su aparición los
veranos generosos en cuanto a lluvias y su recogida
puede iniciarse ya en
agosto hasta noviembre. Su cultivo puede
realizarse con las mismas premisas culturales que la trufa
negra y puede ser razonable esperar mejores resultados
productivos que para la trufa negra. |
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