DISTRIBUCIÓN DE DIVERSAS ESPECIES DEL GÉNERO TUBER EN ESPAÑA
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Mapa de distribución de la trufa en España
La
distribución de la vegetación por el territorio se da según
una serie de factores como la altitud (que determina los
pisos bioclimáticos), la precipitación (que determina los
ombroclimas) o el tipo de suelo. Atendiendo a estos factores
también se puede hacer una distribución del territorio que
es potencialmente viable para el desarrollo de diversas
especies de trufa del género Tuber, que se dan en España.
La trufa negra (Tuber
melanosporum) es la más conocida y apreciada, pero queda
limitada a ciertas zonas debido a las condiciones
ambientales tan específicas que requiere. Sin embargo
existen otras especies como la trufa blanca o de verano (Tuber
aestivum) y
Tuber
uncinatum, que pueden desarrollarse donde la trufa negra
no lo hace y que también son comestibles y apreciadas como
puede verse en el cuadro siguiente:
DATOS ECONÓMICOS
Es conocido el alto valor que
alcanza T. melanosporum, pero cabe destacar la
importancia que han tomado en los últimos años estas
especies, siendo incluso mayor el precio que alcanza
T.
uncinatum a
T.aestivum. Dado que la
truficultura es posible, prácticamente, en toda España,
nosotros pensamos que es una alternativa muy interesante
para cultivos que hoy por hoy ya no son rentables.
● El número 1 en el
mapa, al que le asignamos la especie
Tuber uncinatum,
corresponde a zonas de piso oromediterráneo y suelo
calcáreo. Son regiones de montaña con un ombroclima húmedo
(1000-
● El número 2, al que le
asignamos las especies
Tuber melanosporum o Tuber uncinatum,
corresponde a zonas de piso supramediterráneo y suelo
calcáreo. Este piso está determinado por cotas más bajas que
el caso anterior, donde la temperatura es algo más elevada.
En este caso reservaríamos las zonas más umbrías y con mayor
precipitación, es decir lo que llamaríamos ombroclima
húmedo, para T. uncinatum y las zonas con mayor insolación y ombroclima subhúmedo
(600- Por otro lado,
hay que tener en cuenta siempre que para la trufa negra,
además de que el suelo sea calcáreo, el rango de pH debe
estar entre 7,5 y 8,5.
● El número 3, al que le
asignamos las especies
Tuber melanosporum o
Tuber aestivum,
corresponde a zonas de piso mesomediterráneo y suelo
calcáreo. La cota de este piso es todavía más baja que el
anterior y
por tanto con
temperaturas un poco más altas. Entre los tipos de
ombroclimas que podríamos encontrarnos en este piso está el
subhúmedo que sería el adecuado para la trufa negra y el
seco (350- Siempre hay que
tener en cuenta que las precipitaciones son irregulares y
que puede haber años de sequía en los que no lleguen a ser
suficientes para el buen desarrollo de las trufas. Por ello
es importante poder contar con algún sistema de riego y en
este caso en concreto (Albacete, Murcia, etc) es
imprescindible el riego para la trufa negra ya que las
lluvias son escasas.
● El número 4, al que le
asignamos las especies
T. melanosporum o
T. uncinatum,
corresponde a zonas de piso montano y colino, con suelos
calcáreos. Esta región presenta un nivel de precipitaciones
mayor que en el resto de España debido a la influencia
oceánica. Por tanto las zonas con mayor insolación serian
más adecuada para la trufa negra y las umbrías para
T.uncinatum,
teniendo en cuenta siempre el rango de pH.
● El número 5,
corresponde a zonas de suelos ácidos por lo que sería
necesario hacer enmiendas calcáreas si el pH es más bajo de
7. Con un pH de 7 la especie adecuada sería la trufa de
verano ya que como hemos comentado anteriormente soporta un
rango de pH mayor que la trufa negra. Ésta quedaría limitada
a zonas en las que hayamos subido el pH a 7,5 y tengan una
mayor disponibilidad de agua.
● El 6, corresponde
también a suelos ácidos por lo que, como en el caso
anterior, es necesario hacer enmiendas calcáreas si el pH es
menor de 7. Esta zona quedaría reservada para la trufa de
verano solamente ya que, generalmente, las precipitaciones
son más escasas que en el caso anterior.
Las
especies forestales con las que se asocian las trufas están
adaptadas a las condiciones ambientales de cada una de las
regiones en las que pueden desarrollarse dichas trufas.
T. uncinatum
se asocia con pino silvestre (Pinus sylvetris), pino negro (pinus
nigra) o quejigo (Quercus
faginea). La trufa negra y la trufa de verano se asocia
con encinas (Quercus ilex) quejigos (Quercus
faginea) y coscojas (Quercus
coccifera) principalmente. Esta información
es generalizada y siempre habrá casos que se deban estudiar
de forma localizada. Cultivos Forestales y Micológicos pone
a su disposición toda la información de la que disponemos
para resolver, en la medida de nuestras posibilidades,
cualquier duda que le pueda surgir.
A continuación se detallan las
características más importantes de los tres tipos de trufas
en cuanto a su biología, aunque los ciclos de la trufa
blanca y de
T.uncinatum son poco conocidos debido a los escasos
estudios que existen. Sin embargo la trufa negra es bastante
conocida aunque falten todavía muchos aspectos por
comprender.
La trufa negra se conoce
comúnmente con este nombre debido
a su coloración oscura,
tanto en la parte externa como en el interior. Vive enterrada
en el suelo por lo que es necesaria la ayuda de un perro
adiestrado para su recolección. Esto es posible gracias al
intenso aroma que desprende. La época de recolección está
comprendida entre mediados de noviembre hasta finales de
marzo.
Su tamaño varía, siendo más
pequeña cuanto más abundantes
se encuentran. Los años
de sequía también hacen que su tamaño disminuya, al igual
que sucede cuando termina la temporada. Teniendo en
cuenta la distribución de las precipitaciones a lo largo del
año, el mes más crítico para el desarrollo de las trufas,
con respecto a la falta de agua, parece ser junio y para que
la producción sea abundante, agosto. La trufa blanca
se conoce así debido a que, a diferencia de la negra, su
interior es de color claro, siendo negra igualmente en la
parte externa. También se conoce como trufa de verano ya que
la recolección se da durante los meses de verano, entre mayo
y agosto. Se encuentra
enterrada a menor profundidad que la trufa negra siendo
posible, a veces, observar montículos ya que puede levantar
el suelo o incluso asomar en la superficie. La cantidad de
trufas que podemos encontrar en cada pozo suele ser menor
que la trufa negra, pero son de mayor tamaño. Para la trufa
blanca el mes más crítico en cuanto a lluvias para unos
truficultores es julio y para otros de febrero a abril, no
está claro ya que el ciclo biológico es poco conocido.
Tuber uncinatum
a pesar de que se ha demostrado científicamente que es la
misma especie que la trufa blanca, difieren bastante en su
ecología e incluso es más apreciada en el mercado, como
hemos
visto anteriormente.
T. uncinatum crece en zonas más frescas y sombrías y la época de
recolección va de octubre a noviembre.
Hay que tener en cuenta también
que una trufera de trufa blanca no va dar trufas de tipo
T. uncinatum
ni
viceversa, a pesar de ser la misma especie. Parece ser que
las lluvias más beneficiosas para esta trufa son las de
febrero o marzo. Como puede
observarse, los periodos de recolección de las tres especies
abarcan prácticamente todo el año. Esto sumado a las
diferentes condiciones ambientales en las que viven, pueden
suponer un complemento a la hora de abastecer el mercado
durante todo el año. |
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